El suicidio de una mujer con un trastorno psiquiátrico grave, el pasado 22 de agosto, en las Urgencias del Hospital Universitari de Terrassa tras más de 48 horas esperando el ingreso ha generado protestas de los sindicatos médicos y una petición de explicaciones a la Conselleria de Salut por parte de la oposición. El hospital defiende que los médicos actuaron con «profesionalidad» y que se activaron todos los protocolos.
Aunque los profesionales insisten en que el problema de fondo es la falta de recursos -en este caso, de camas de hospitalización-, el Govern catalán se ha marcado como objetivo ir desplegando unidades psiquiátricas específicas en todos los hospitales, separadas de las Urgencias generales, ampliando la red actual para que así se pueda atender de forma más especializada a este tipo de pacientes.
Mientras grandes hospitales como Sant Pau o el Clínic cuentan con Urgencias psiquiátricas separadas de las generales, otros de ámbito comarcal como Terrassa, no
«Diversos hospitales están trabajando ya en humanizar los servicios de urgencias», apunta a EL PERIÓDICO una fuente gubernamental que no ha querido dar más detalles. Este mismo lunes, el Hospital de Sant Pau de Barcelona, que ya dispone de unas Urgencias psiquiátricas al margen de las Urgencias generales, ha acogido una reunión de trabajo para definir exactamente cómo adecuar las instalaciones.
Lo cierto es que para una persona con un trastorno emocional grave o una ideación suicida —como fue el caso de la mujer que acabó quitándose la vida en el Hospital de Terrassa— tener que compartir el espacio de Urgencias con pacientes con otras problemáticas no es la mejor opción. Tampoco para el resto de enfermos.
Los expertos defienden que tener unas Urgencias psiquiátricas específicas permite dar una atención más personalizada y con más privacidad
Según explican fuentes oficiales, los hospitales disponen de medidas de seguridad especiales, pero están en marcha proyectos de reforma para mejorar estos espacios. La directora general de Planificació en Salut, Aina Plaza, defiende que, en los hospitales con servicios de salud mental de agudos, las Urgencias deben dar respuesta «tanto a la salud mental como a la salud física del paciente». «Después, la organización depende de cada hospital», precisa Plaza.
Sabadell como ejemplo
El Hospital Clínic (Barcelona), el Hospital Germans Trias i Pujol(Can Ruti, en Badalona) y el Hospital de la Santa Creu i Sant Pau (Barcelona), entre otros de los grandes centros catalanes, ya disponen de espacios separados para Urgencias generales y Urgencias de tipo psiquiátrico.
Las fuentes consultadas señalan que son los hospitales de menos volumen, de ámbito comarcal, los que tienen más dificultades para disponer de espacios específicos para urgencias de naturaleza psiquiátrica. Y estos son en los que precisamente se quiere trabajar para que tengan estas urgencias diferenciadas. La financiación de estas reformas corre a cargo específicamente de fondos del Ministerio de Sanidad.
Uno de los últimos hospitales en iniciar este camino ha sido el Hospital Parc Taulí de Sabadell, que desde hace dos años dispone de un espacio de 120 metros cuadrados específico, con dos zonas diferenciadas para pacientes psiquiátricos: cinco ‘boxes’ individuales y un espacio abierto para atender a cinco pacientes más. Antes de esta reforma, las personas que acudían a Urgencias con problemas psiquiátricos tenían que ser atendidas en el espacio general. El objetivo del nuevo espacio es ofrecer una atención más personalizada, con mayor privacidad. Se trata, según los profesionales, de una necesidad tanto para los pacientes como para los profesionales.
Humanizar las Urgencias, «esencial»
Los especialistas consultados por este diario coinciden en que humanizar las Urgencias de los hospitales es algo «esencial», explican el jefe de Psiquiatría de Sant Pau, Narcís Cardoner, y el director del Instituto de Neuropsiquiatría y Adicciones del Hospital del Mar (Barcelona), Víctor Pérez. «La humanización consiste en crear espacios más adecuados para atender a pacientes en situación de crisis por sintomatología de salud mental», apunta Cardoner.
Por su parte, el doctor Pérez destaca que las ventajas de separar las urgencias psiquiátricas de las generales es que «se dispone de personal especializado en salud mental, enfermería especializada, psiquiatras». Es «positivo también para el resto de pacientes, para todos», añade. Cardoner incide en la importancia de ofrecer «el trato más adecuado a estos pacientes», porque a menudo llegan en una situación «crítica». «El entorno es muy importante en estos casos, es esencial para dar respuesta a estos pacientes y se está trabajando en esta línea», confirma el responsable de Psiquiatría de Sant Pau.
Un mes y medio antes de que se suicidara una paciente psiquiátrica en el Hospital Universitari de Terrassa (Barcelona), el comité de empresa del centro había advertido por correo electrónico a la gerencia de que, dada la «elevada presión asistencial», la seguridad de los pacientes «podría estar en riesgo».
Ese e-mail, firmado por facultativos del servicio de Urgencias y al que ha tenido acceso EL PERIÓDICO, fue enviado el 2 de julio. Un mes y 20 días después, el 22 de agosto, una paciente con un trastorno psiquiátrico grave y que estaba considerada de «alto riesgo» se suicidó en un box de las Urgencias tras más de 48 horas esperando un ingreso en Psiquiatría.
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