El CSIC identifica una falla en el sur de España con potencial para generar sismos y daños en zonas próximas
El Mar de Alborán, situado en el extremo occidental del Mediterráneo, es una de las regiones con mayor complejidad tectónica de la Península Ibérica. Recientemente, un estudio liderado por el Instituto de Ciencias del Mar (ICM-CSIC) y publicado en la prestigiosa revista científica Tectonics (AGU), ha arrojado luz sobre una estructura hasta ahora poco comprendida: un sistema de fallas incipientes que posee el potencial de generar eventos sísmicos de gran magnitud.
Este hallazgo es el resultado de una investigación exhaustiva que utiliza datos geofísicos de última generación para mapear el subsuelo marino. El estudio, titulado originalmente como «Incipient Faulting in the Alboran Sea» (disponible en su versión técnica en Wiley Online Library), describe cómo la interacción entre las placas africana y euroasiática está dando lugar a nuevas fracturas que podrían redefinir el riesgo sísmico en la zona.
El descubrimiento del ICM-CSIC: la falla de Al-Idrissi y su entorno
La investigación liderada por el ICM-CSIC se centra en una de las áreas de mayor dinamismo geológico del Mediterráneo: la zona de cizalla de Alborán. Este sector es el escenario de una compleja interacción entre las placas tectónicas africana y euroasiática. Según los datos publicados en la comunicación oficial de la institución, los científicos han identificado un sistema de fallas que se encuentra en un estado «incipiente». Geológicamente, esto implica que la estructura no es una fractura estática o antigua, sino que está en pleno proceso de formación, crecimiento y consolidación, lo que le otorga una peligrosidad particular debido a su capacidad de acumular y liberar energía de forma brusca.
El epicentro de este hallazgo es la denominada falla de Al-Idrissi, situada en el sector central del mar de Alborán. El estudio revela que esta estructura está actuando como un eje sobre el cual se están conectando progresivamente diversas fallas menores y antiguos segmentos de fractura. Este proceso de «unión» o coalescencia tectónica está dando lugar a una red mucho más extensa y continua. De acuerdo con el equipo del ICM-CSIC, la importancia de este fenómeno radica en que, a medida que el sistema de fallas crece en longitud, también aumenta su capacidad para generar terremotos de magnitudes significativamente mayores.
La investigación destaca que este sistema incipiente está rompiendo sedimentos marinos muy recientes, lo que confirma que la falla no solo está activa, sino que es la estructura tectónica más larga de la región. Al estar en una fase temprana de desarrollo, la falla de Al-Idrissi presenta una geometría compleja e irregular. Esta falta de «madurez» geológica sugiere que la resistencia al movimiento de las placas es mayor en ciertos puntos, lo que podría derivar en una liberación de energía sísmica más violenta en comparación con fallas que ya han sido suavizadas por el paso de millones de años.
Este descubrimiento no solo aporta datos críticos sobre la arquitectura del fondo marino, sino que subraya la necesidad de monitorizar esta zona de cizalla de forma constante, dado que su evolución actual tiene un impacto directo en la evaluación de los riesgos sísmicos para las poblaciones del litoral mediterráneo.
El papel de la falla Al-Idrissi
La estructura más destacada mencionada en el estudio es la falla de Al-Idrissi, que se erige como el elemento tectónico más largo y activo de la región. Sin embargo, su relevancia científica no reside solo en sus dimensiones, sino en su comportamiento sistémico: la investigación del ICM-CSIC demuestra que no actúa de forma aislada, sino que funciona como un núcleo que está integrando un sistema más amplio de fracturas que atraviesan el Mar de Alborán.
Este proceso, conocido como coalescencia de fallas, indica que el sistema está conectando activamente diferentes segmentos de fallas preexistentes que antes se consideraban independientes. Al unirse estos tramos, se está creando una zona de ruptura mucho más larga, profunda y continua. En términos de riesgo, esto es fundamental: la magnitud de un terremoto está directamente relacionada con la longitud de la superficie que se rompe; por tanto, la unión de estos segmentos permite al sistema Al-Idrissi generar eventos sísmicos de una magnitud considerablemente mayor a la que podrían producir los tramos por separado. Además, el estudio en Tectonics resalta que esta estructura está absorbiendo gran parte de la deformación provocada por el choque entre las placas de África y Eurasia, convirtiéndose en el principal motor sísmico del sector central de Alborán.
¿Por qué se denomina «incipiente»?
En el contexto geológico del estudio publicado en Tectonics, el término incipiente hace referencia a que la falla está cortando capas de sedimentos muy jóvenes (del Holoceno). Los investigadores han observado que la deformación es reciente y que la estructura aún no ha alcanzado una madurez geométrica, lo que implica que sus bordes son irregulares y acumulan una gran cantidad de tensión.
Metodología, radiografiando el fondo marino con precisión
Para llegar a estas conclusiones, el equipo del ICM-CSIC empleó técnicas avanzadas de sísmica de reflexión. Esta tecnología permite enviar señales acústicas que penetran en el lecho marino y rebotan en las diferentes capas de roca y sedimento, permitiendo a los geólogos visualizar las fracturas ocultas bajo el agua.
Datos obtenidos mediante sísmica de alta resolución
- Mapeo de escarpes: Se han identificado escalones en el fondo marino que son evidencia directa de desplazamientos tectónicos recientes.
- Penetración profunda: Los perfiles sísmicos muestran que las fallas penetran profundamente en la corteza terrestre, lo que aumenta su capacidad para generar terremotos de foco profundo o intermedio con gran liberación de energía.
- Continuidad estructural: El estudio demuestra que segmentos que antes se consideraban independientes están empezando a unirse, lo que permitiría rupturas de mayor longitud.
El riesgo sísmico, magnitud y potencial de tsunamis
Uno de los puntos clave del artículo publicado por el ICM-CSIC es la evaluación del riesgo. La relación entre la longitud de una falla y la magnitud del terremoto que puede generar es directa: a mayor longitud de ruptura, mayor es el sismo resultante.
Magnitudes estimadas
El estudio sugiere que, debido a la longitud combinada de estos nuevos segmentos de falla, el sistema tiene potencial para generar terremotos de magnitud superior a 6.5 o 7.0. Esta cifra es significativamente alta para la región del Mediterráneo occidental y sitúa a este sistema como uno de los más activos de la zona.
La amenaza de los maremotos
La ubicación de estas fallas en el Mar de Alborán, sumada a su morfología, plantea un riesgo inherente de tsunamis. Al producirse una ruptura que desplace verticalmente el fondo marino, se puede generar una onda de choque en la columna de agua.
Este análisis científico refuerza la preocupación que ya se había manifestado en años anteriores. De hecho, en nuestra propia plataforma, ya publicamos en 2021 un artículo titulado «Un tsunami en Andalucía es más probable», donde se hacía referencia a la probabilidad de estos eventos basándose en la configuración tectónica de la zona. El nuevo estudio del ICM-CSIC aporta la evidencia geológica necesaria para sustentar aquellas previsiones.
Implicaciones de la investigación para la costa española
El estudio publicado en Tectonics no solo tiene un valor académico, sino que proporciona datos fundamentales para la seguridad y protección civil. La proximidad de estas fallas a centros urbanos de alta densidad en el sur de España y el norte de África es un factor a tener en cuenta.
Zonas de mayor exposición
Según la trayectoria del sistema de fallas identificado:
- Sector Oriental: Las costas de Almería y Murcia.
- Sector Central: Málaga y la costa de Granada.
- Norte de África: Regiones cercanas a Melilla y la costa marroquí.
Datos estadísticos y recurrencia
Aunque el estudio se centra en la identificación estructural, los sedimentos analizados sugieren una actividad recurrente. La investigación subraya que las fallas del Alborán han estado activas durante los últimos miles de años, lo que descarta que se trate de estructuras inactivas o «fósiles». La acumulación de esfuerzo tectónico por la convergencia de las placas (aproximadamente 4-5 mm al año) se descarga periódicamente a través de estos sistemas de fallas.
Resumen de las conclusiones del equipo del CSIC
El artículo científico concluye que la zona de Alborán está experimentando una reorganización tectónica. Las fallas incipientes son el motor de esta transformación. A diferencia de otros sistemas de fallas más estables, el sistema de Al-Idrissi y sus estructuras adyacentes presentan una mayor incertidumbre en su comportamiento debido a su juventud geológica.
Puntos principales del estudio en «Tectonics»:
- Confirmación de un sistema de fallas activo que corta sedimentos recientes.
- Identificación de un proceso de unión de segmentos (coalescencia), lo que aumenta el riesgo de sismos de gran magnitud.
- Evidencia de que la deformación tectónica en el sur de España es más compleja de lo que se estimaba en décadas anteriores.
Este hallazgo es fundamental para la actualización de los mapas de peligrosidad sísmica nacionales e internacionales. La ciencia, a través de instituciones como el ICM-CSIC, continúa descifrando los mecanismos de una región que, como ya advertimos en publicaciones anteriores, presenta retos constantes para la seguridad de sus habitantes.
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