La alianza que desde 2019 mantienen el Hospital Germans Trias de Badalona (Can Ruti) y el Hospital Vall d’Hebron de Barcelona para las cirugías de los trastornos del movimiento se ha visto recompensada este viernes. El Ministerio de Sanidad ha designado a ambos hospitales como los únicos Centros, Servicios y Unidades de Referencia (CSUR) en todo el Estado para realizar estas intervenciones quirúrgicas para tratar efectos comunes de enfermedades como el párkinson, el temblor esencial o la distonía. Vall d’Hebron se encargará, como ya lleva haciendo unos años, de los pacientes pediátricos y Can Ruti se quedará con los adultos.
Vall d’Hebron tratará a pacientes pediátricos y Can Ruti a los adultos
Los trastornos del movimiento se traducen frecuentemente en temblores o tensiones musculares involuntarias que complican tanto la movilidad como muchas de las acciones cotidianas de quienes los padecen. La distonía, por ejemplo, «es una enfermedad neurológica que afecta una parte del cerebro encargada del control voluntario del movimiento», ha explicado la doctora Belén Pérez, jefa del servicio de Neurología Pediátrica del Hospital Vall d’Hebron. Entre los más pequeños, la distonía, que puede darse como síntoma de otra enfermedad o también por causas genéticas, «es una enfermedad progresiva muy debilitante», ha explicado Pérez.
Tratamiento único
Muchas veces, estos trastronos no responden «a tratamientos médicos convencionales». Por eso, «la única terapia que existe actualmente para controlar este síntoma», sigue Pérez, es la cirugía funcional que los equipos de Neurología del Vall d’Hebron llevan unos años perfeccionando: la estimulación cerebral profunda. Se trata de una intervención muy extendida desde principios de siglo, aunque acceder a ella sigue siendo complicado en algunos puntos de España.
En varias comunidades autónomas, sigue siendo complicado acceder a la estimulación cerebral profunda para tratar trastornos del movimiento
El doctor Agustí Bescós, neurocirujano y coordinador de patología funcional y requimedular del Vall d’Hebron, explica que es una cirugía poco invasiva. «Lo único que hacemos es hacer unos pequeños agujeros en la entrada del cráneo e introducir unos electrodos», asegura. Los cirujanos utilizan una técnica llamada estereotaxia, que mediante el uso de diferentes imágenes obtenidas con ángulos diferentes pueden calcular con una precisión milimétrica las distancias o profundidas para llevar a cabo la operación. La operación tampoco conlleva demasiado riesgo, más allá de algún pequeño sangrado del cerebro durante la implantación de los electrodos o la infección de alguna de las heridas de la operación, aunque «según las estadísticas, es muy bajo. Seguramente menor del 1% en muchos casos», ha asegurado Bescós.

Los electrodos, el cable y la pila que se colocan bajo la piel para realizar la estimulación cerebral profunda / Ferran Nadeu
Los electrodos que se implantan en el cerebro estan conectados a un cable que sirve de «alargo», en palabras de Bescós, y que pasa por debajo de la piel hasta la zona abdominal, donde normalmente se coloca una pila que alimenta de batería a los electrodos. En resumidas cuentas, «es un marcapasos cerebral, no cardíaco, que regula el latido anómalo de una neurona, como si tuviera una arritmia», compara Pérez.
«Es un marcapasos cerebral, no cardíaco, que regula el latido anómalo de una neurona, como si tuviera una arritmia»
Una vez realizada la operación, todo se hace más sencillo. «Durante los primeros meses vienen a la consulta regularmente para programar los parámetros de los electrodos», pero después «solo hacen una visita cada seis meses o cada año», asegura Pérez. «Ahora estamos empezando a implantar sistemas con los que podemos conectarnos remotamente y programar a distancia», celebra la doctora, con lo que la atención ‘in situ» será cada vez menos necesaria.

Un equipo de Neurocirugía pediátrica del Hospital Vall d’Hebron, durante una de las operaciones para implantar la estimulación cerebral profunda / Hospital Vall d’Hebron
El equipo liderado por Belén Pérez lleva desde 2019 realizando esta intervención y han operado a pacientes de entre cuatro y 18 años de edad, el 75% de ellos provinientes de fuera de Catalunya. Cada año, han intervenido a una media de 10 personas, y hace pocos días que llegaron al paciente número 50. Con la acreditación CSUR de Sanidad, Pérez espera que estas cifras se multipliquen. «Ahora tendríamos que operar de 20 a 30 pacientes al año si el sistema funciona y nos deriva a los pacientes pediátricos», asevera.
Can Ruti, pionera en otro método
En Can Ruti, donde serán destinados los pacientes adultos que padezcan alguno de estos trastornos del movimiento, ya hace 20 años que realizan operaciones de estimulación cerebral interna. De hecho, fueron el primer centro del Institut Català de la Salut en llevar a cabo este tipo de operación. Desde 2022, además, el Hospital Germans Trias es pionero en otra técnica que busca aliviar los trastornos del movimiento. Se trata de la ablación térmica mediante ultrasonidos de alta intensidad guiados por Resonancia Magnética (HIFU, por sus siglas en inglés).
Can Ruti ha conseguida mejoras de los temblores de entre un 70 y un 90% en 370 pacientes gracias a la técnica HIFU
En este caso, en lugar de estimular los circuitos cerebrales que no están funcionando bien, lo que se hace es «lesionar una estructura profunda del cerebro» que controla, precisamente, esos circuitos dañados, explica la doctora Lourdes Ispierto, médica especialista en la Unidad de enfermedades neurodegenerativas y trastornos del movimiento del Hospital Germans Trias. «Se hace dentro de una resonancia magnética con una tecnología que aumenta progresivamente la temperatura local» hasta que genera una pequeña herida en la parte dañada de los circuitos cerebrales, sigue Ispierto.

Un paciente recibe la técnica HIFU en el Hospital Germans Trias (Can Ruti) de Badalona / Hospital Germans Trias
«La ventaja es que no hace falta entrar a quirófano ni hacer incisiones. Puedes tratar a pacientes que no se quieren operar por miedo a los riesgos o los que no pueden hacerlo por contraindicaciones«, celebra Ispierto. De hecho, existen muchos casos en que los adultos en los que los trastornos del movimiento son consecuencia de otras enfermedades, algo que complica en algunas ocasiones pasar por el quirófano.
Can Ruti ya ha realizdo 370 de estas resonancias HIFU y han conseguido mejoras del control de los temblores de entre el 70 y el 90%. «Hay comunidades autónomas que no disponen del tratamiento, y de esta manera también se podrán beneficiar», explica la doctora. Además de la coordinación, la acreditación facilitará que Vall d’Hebron y Germans Trias lideren proyectos de investigación para mejorar los tratamientos contra estos trastornos del movimiento.
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