Un estudio científico demuestra que algunos canes adquieren vocabulario escuchando conversaciones humanas
Durante décadas, el lenguaje ha sido considerado una frontera exclusiva del ser humano. Sin embargo, la ciencia comienza a matizar esa idea. Un reciente estudio publicado en la revista Science ha demostrado que algunos perros con habilidades cognitivas excepcionales pueden aprender palabras nuevas de forma muy similar a los niños pequeños, incluso cuando no se les enseña de manera directa.
Estos perros, identificados como Gifted Word Learners o perros “superdotados”, no solo reconocen nombres de objetos tras un entrenamiento previo, sino que son capaces de incorporar nuevo vocabulario simplemente escuchando conversaciones humanas, un mecanismo de aprendizaje conocido como escucha pasiva y ampliamente estudiado en el desarrollo infantil temprano.
El hallazgo, respaldado por evidencia experimental sólida, abre una nueva ventana al estudio de la cognición canina, cuestiona los límites tradicionales del aprendizaje animal y refuerza la idea de que la relación entre perros y humanos va mucho más allá de la obediencia básica. Comprender cómo y por qué algunos perros desarrollan estas capacidades no solo tiene implicaciones científicas, sino también prácticas para el adiestramiento, la selección de perros de trabajo y la forma en que nos comunicamos con ellos a diario.
Perros “superdotados”, un nuevo término para una capacidad sorprendente
Hablar de perros “superdotados” no implica humanizar al animal ni atribuirle capacidades irreales. Se trata de un término utilizado por la comunidad científica para describir a un grupo muy reducido de perros que muestran habilidades cognitivas excepcionalmente altas, especialmente en el aprendizaje y comprensión de palabras asociadas a objetos. Estos casos, lejos de ser anecdóticos, han permitido a los investigadores estudiar con mayor precisión hasta dónde puede llegar la cognición canina cuando confluyen predisposición, entorno y experiencia.
Qué son los perros GWL (Gifted Word Learner)
Los Gifted Word Learner (GWL) son perros que han demostrado capacidades excepcionales para aprender y recordar etiquetas verbales asociadas a objetos. Esto no es simplemente obedecer una orden básica como “sienta” o “ven”, sino reconocer y asociar palabras arbitrarias con objetos específicos tras relativamente pocas exposiciones.
Según el estudio publicado, los investigadores seleccionaron un grupo muy reducido de perros que ya poseían un vocabulario previo de palabras asociadas a objetos (como juguetes). Estos perros no representan a todos los perros, sino a una minoría con habilidades extraordinarias para este tipo de aprendizaje lingüístico.
Un fenómeno raro, pero real
Es importante subrayar que estos perros superdotados constituyen una proporción extremadamente pequeña de la población canina. En términos prácticos, se trata de casos excepcionales, similares a los “niños prodigio” en humanos. A pesar de ello, su existencia y la forma en que adquieren palabras ofrece una ventana valiosa sobre las capacidades cognitivas del perro doméstico.
El estudio científico: diseño y metodología
Para comprender el alcance real de este hallazgo es imprescindible analizar cómo se llevó a cabo la investigación. El estudio, publicado en la revista Science, fue diseñado para evaluar de forma controlada si algunos perros con habilidades cognitivas excepcionales pueden aprender nuevas palabras no solo mediante enseñanza directa, sino también a través de la escucha de conversaciones humanas. La metodología empleada permite aislar este fenómeno y compararlo con los mecanismos de adquisición del lenguaje observados en la infancia temprana.
Objetivo de la investigación
El principal objetivo de la investigación fue evaluar si los perros GWL pueden aprender nuevas palabras no solo mediante interacción directa con sus dueños, sino también mediante la observación pasiva de las conversaciones humanas, un mecanismo de aprendizaje comparable al que emplean niños pequeños.
El estudio se estructuró en torno a dos escenarios clave:
- Interacción dirigida: el dueño presenta un objeto al perro y nombra ese objeto de forma directa.
- Observación pasiva o “overhearing”: el perro escucha a su dueño hablar con otra persona sobre un objeto, sin ser el destinatario explícito de esa comunicación.
Este diseño permitió comparar la eficacia de dos formas muy diferentes de adquisición de vocabulario, una más tradicional (enseñanza directa) y otra cognitiva y social (escucha incidental).
Participantes del estudio
La muestra consistió en diez perros GWL de distintas razas y ubicaciones geográficas, cada uno con un repertorio significativo de palabras ya conocidas relacionadas con juguetes u objetos.
Los protocolos se llevaron a cabo en condiciones lo más naturales posibles, incluyendo sesiones de exposición al nuevo objeto/etiqueta durante periodos breves y actividades cotidianas, minimizando el entrenamiento formal y las intervenciones extrañas al comportamiento habitual de los perros.
Resultados, aprendizaje de palabras por escucha pasiva
Los resultados del estudio aportan una de las conclusiones más reveladoras de la investigación: algunos perros no necesitan que se les enseñe una palabra de forma directa para aprenderla. Al igual que ocurre en el desarrollo del lenguaje infantil, estos perros fueron capaces de asociar nuevas palabras con objetos simplemente escuchando conversaciones humanas en las que no eran los interlocutores principales. Este hallazgo confirma que la escucha pasiva puede ser un mecanismo eficaz de aprendizaje en un grupo muy concreto de perros con habilidades cognitivas excepcionales.
Capacidad de aprendizaje similar a la de niños pequeños
El hallazgo central y más notable del estudio fue que los perros GWL no solo aprendieron nuevas etiquetas durante la interacción directa, sino que también lograron aprenderlas cuando simplemente escucharon a sus dueños hablar entre ellos sobre esos objetos, sin que se les dirigiera la palabra.
Este tipo de aprendizaje es comparable a cómo niños de alrededor de 18 a 23 meses adquieren vocabulario: observando y escuchando conversaciones a las que no son el foco principal. La capacidad de extraer patrones y asociar esos nombres con objetos tras un número limitado de exposiciones es un paralelo significativo con el desarrollo temprano del lenguaje en humanos.
Resultados concretos del experimento
- Siete de diez perros fueron capaces de identificar correctamente el objeto asociado con la palabra recién aprendida, tanto en la condición de aprendizaje directo como en la de escucha pasiva.
- Algunos perros incluso lograron vincular una palabra aprendida con un objeto aunque la mención de esa palabra ocurriera cuando el objeto ya no estaba a la vista, lo cual sugiere una robusta capacidad de formación de memoria y asociación conceptual.
Interpretación cognitiva, ¿Cómo aprenden estos perros?
Saber que algunos perros pueden aprender palabras escuchando conversaciones humanas plantea una pregunta inevitable: ¿qué ocurre en su mente para que esto sea posible? La respuesta no está en trucos ni en entrenamiento oculto, sino en una combinación de procesos cognitivos que la ciencia lleva años estudiando. Comprender cómo aprenden estos perros nos permite acercarnos a su forma de percibir el mundo, interpretar las señales humanas y construir significados, de una manera mucho más compleja de lo que tradicionalmente se atribuía a los animales.
Habilidades sociocognitivas implicadas
Para que un perro pueda aprender palabras de esta manera, no basta con una simple asociación estímulo-respuesta. El estudio sugiere que estos perros poseen una serie de habilidades socio-cognitivas complejas:
- Atención compartida: el perro presta atención simultánea a los interlocutores humanos y al objeto de referencia.
- Rastreos de mirada y señales comunicativas: los perros detectan gestos, miradas y patrones de habla que indican qué es relevante.
- Extracción de patrones lingüísticos: los perros son capaces de segmentar una secuencia de habla continua y extraer una palabra objetivo. (Phys.org)
Estas habilidades están estrechamente ligadas, en humanos, a las capacidades que permiten a los bebés identificar nuevas palabras en contextos naturales de escucha.
Diferencias entre perros GWL y perros promedio
Un punto crucial del estudio es que no todos los perros tienen esta habilidad. La mayoría de los perros domésticos pueden aprender órdenes básicas y asociar palabras con acciones o entregas de recompensas, pero no muestran espontáneamente esta capacidad de aprendizaje por escucha pasiva.
Esto sugiere que los GWL representan una variación cognitiva dentro de la especie, más que una capacidad universal. Los factores que determinan por qué unos perros desarrollan estas habilidades excepcionales y otros no aún no están claros. Podrían estar relacionados con predisposiciones genéticas, exposición temprana al lenguaje humano o experiencias de socialización particulares.
Implicaciones prácticas para adiestradores y dueños de perros
Más allá del interés científico, este descubrimiento tiene una lectura inmediata para quienes conviven y trabajan a diario con perros. Entender que algunos canes pueden aprender palabras simplemente escuchando cambia la forma en que interpretamos su atención, su capacidad de comprensión y su manera de relacionarse con el entorno humano. Para adiestradores y guías de perros, estos hallazgos invitan a reflexionar sobre cómo hablamos, enseñamos y compartimos tiempo con ellos, y sobre el papel que juega la comunicación cotidiana en su aprendizaje.
Adiestramiento y estimulación cognitiva
Para la mayoría de los perros, el adiestramiento tradicional basado en refuerzo positivo, repetición y coherencia sigue siendo la piedra angular del aprendizaje de nuevas palabras y comportamientos. Sin embargo, los hallazgos del estudio invitan a considerar estrategias que aprovechen la atención social y la observación pasiva como complementos valiosos, especialmente con perros con alta curiosidad y motivación social.
Estimular al perro con juegos de nombres de objetos, repetir etiquetas durante interacciones naturales y fomentar la escucha atenta son prácticas que podrían ampliar el repertorio de palabras y fortalecer la relación comunicativa entre humanos y canes.
Selección y crianza consciente
En casos de disciplinas como perros de servicio, terapia o búsqueda y rescate, estos resultados añaden una capa de interés respecto a la selección de individuos con alta capacidad cognitiva y adaptabilidad lingüística. Si bien no es realista esperar que todos los perros alcancen este nivel de aprendizaje espontáneo, identificar aquellos con potencial superior podría optimizar la formación en tareas complejas.
En conclusión…
La investigación publicada en Science aporta evidencia convincente de que algunos perros superdotados pueden aprender palabras nuevas de forma sorprendentemente similar a los niños pequeños, incluso cuando la adquisición ocurre de manera pasiva, a través de la escucha de conversaciones humanas. Aunque esta habilidad extraordinaria se limita a una pequeña proporción de canes, redefine nuestra comprensión de las capacidades cognitivas sociales en los perros y abre nuevas vías para explorar la evolución del aprendizaje lingüístico en especies no humanas.
Este hallazgo no solo tiene implicaciones para la ciencia de la cognición animal, sino también para propietarios y adiestradores, animándonos a reflexionar sobre cómo nos comunicamos con nuestros compañeros caninos y qué tan profundas pueden ser las conexiones cognitivas entre nuestras dos especies más antiguas de compañía.
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