El consumo de bebidas energéticas en España ha experimentado un fuerte crecimiento, sobre todo entre los adolescentes. Cuatro de cada diez estudiantes de entre 14 y 18 años las bebe habitualmente, pese a que tienen una gran cantidad de estimulantes, cafeína y azúcares, por lo que pueden provocar alteraciones en el sueño, en el comportamiento o trastornos cardiovasculares. Por ello, el ministro de Derechos Sociales y Consumo, Pablo Bustinduy, ha anunciado este miércoles que prevé impulsar una normativa destinada a prohibir la venta de todas las bebidas energéticas a menores de 16 años, tal como adelantó EL PERIÓDICO el pasado 16 de febrero.
La regulación también prohibirá la venta de las bebidas que contienen más de 32 miligramos de cafeína por 100 mililitros a los mayores de 18 años, según ha explicado el ministro en Barcelona, antes de reunirse con representantes de la Gasol Foundation, organización que combate la obesidad infantil. Aún no está decidido si esta normativa se aprobará de forma autónoma o formará parte de la limitación de la publicidad de alimentos no saludables infantiles que Bustinduy también quiere impulsar, según fuentes de su departamento.
Los apoyos parlamentarios serán clave para sacar adelante este proyecto
No obstante, conviene recordar que no siempre los deseos de los ministros de Consumo llegan a hacerse realidad. El antecesor de Bustinduy, Alberto Garzón, también intentó, en la pasada legislatura, vetar los anuncios de alimentos como el chocolate, las galletas o los helados dirigidos a menores, con el fin reducir los altos índices de obesidad infantil, pero no lo consiguió porque los ministerios de Agricultura e Industria vetaron su real decreto, haciéndose eco de las peticiones de las empresas afectadas. Algo similar podría suceder con las bebidas energéticas y, de nuevo, con la regulación de la publicidad, teniendo en cuenta, además, que el Gobierno no cuenta con sólidos apoyos parlamentarios, si la normativa tiene que ser aprobada en las Cortes.
Nueve de cada diez españoles está de acuerdo con vetar el consumo de bebidas energéticas a menores
Pero, en un contexto tan complicado, Bustinduy sí ha logrado, por ahora, aprobar un decreto sobre comedores que proporciona una alimentación saludable en los colegios y prohíbe la bollería industrial y las bebidas energéticas en ámbitos educativos. Y está estudiando hacer lo mismo con la alimentación que se sirve en hospitales, residencias de mayores y otras instalaciones públicas donde, por ejemplo, Consumo prevé limitar la oferta de alimentos ultraprocesados, cuyo consumo se ha triplicado en los últimos 30 años.
Amplio apoyo
Sobre la prohibición de las bebidas energéticas a los menores de 16 años, el ministro ha subrayado este miércoles que se trata de una iniciativa que cuenta con amplio apoyo social, dado que según el barómetro elaborado por la Agencia Española de Seguridad Alimentaria (AESAN) y difundido la semana pasada, nueve de cada diez españoles está de acuerdo en el veto y más de la mitad cree que debería extenderse hasta los 18 años. El sondeo indica, además, que también hay un apoyo mayoritario entre los jóvenes, dado que el 88,3% de los encuestados entre 18 y 35 ven con buenos ojos la medida.
Galicia ya cuenta con una legislación propia y Asturias tramita iniciativas similares
La prohibición iría alineada con las limitaciones a estas bebidas adoptadas en otros países europeos como Alemania, Noruega, Letonia, Polonia, Hungría o Lituania. En España, las comunidades autónomas pueden legislar en materia de salud pública y protección de menores, dentro del marco general del Estado. Y es en este contexto en el que Galicia ha aprobado una normativa propia que prohíbe la venta, consumo y posesión de bebidas energéticas a menores dentro de su territorio, equiparándolas en parte a bebidas como el alcohol. Otras comunidades como Asturias también están tramitando iniciativas similares. Según Consumo, la normativa del Gobierno iría en esta dirección y supondría normalizar la legislación a nivel estatal y favorecer así la unidad de mercado.
Los riesgos
El barómetro de la AESAN indica que el 25% de los españoles consume bebidas energéticas, unas dos veces por semana de media. Y casi la mitad (el 49%), las consumen al menos una vez al día y el 47% las mezclan regularmente con alcohol, lo que incrementa los riesgos para la salud. El Comité Científico de la Agencia de Seguridad Alimentaria emitió una alerta en el 2021 sobre los peligros asociados, dado que la ingesta excesiva de cafeína puede provocar efectos fisiológicos que van desde la alteración del sueño -tanto en el tiempo necesario para conciliar como en su duración-, hasta efectos psicológicos y alteración del comportamiento, así como trastornos cardiovasculares.
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