En ocasiones, entre una vida ordenada y otra desestructurada solo existen un par de malas decisiones de distancia. Willy, de ahora 40 años, era licenciado en Bioanálisis en Venezuela, su país de origen. Llegó a España en 2020 y, un año después, se asentó en Barcelona. Trabajaba en una tienda por las mañanas y, por las noches, en bares como camarero. Aquel año –2021–, el toque de queda impuesto por la pandemia empujó a muchas personas a hacer más quedadas en el interior de los hogares.
«Un amigo me dijo de ir a una ‘chill’ en una casa, pregunté qué era: una orgía con drogas». Esa fue la introducción de Willy en el mundo del ‘chemsex’ –fenómeno en auge desde la pandemia– y, lo que es peor, su aterrizaje en el mundo de las drogas. Su madre –»fiscal de drogas en Venezuela», cuenta– siempre le había advertido de los peligros de las mismas («la defraudé», se lamenta). Willy acabó perdiéndolo todo por su adicción y hoy vive en la calle, en el asentamiento de personas sin hogar de Montjuïc, zona tradicional de ‘cruising’ en Barcelona. Según CheckPoint, hay unas «60 u 80» personas que viven ahí a la intemperie. Algunas siguen practicando ‘chemsex’ en la montaña. Estos casos suponen los más extremos de este fenómeno social, pero muestran que la problemática existe.
«Empecé a participar en las ‘chemsex’ solo los findes. En mi casa llegó a haber 25 personas en una noche (…) Pasó a convertirse en algo diario, de lunes a lunes»
«Empecé a participar en las ‘chemsex’ solo los findes. Tomaba ‘tina’ [metanfetamina], mefredona… En mi casa llegaron a haber 25 personas en una noche. Y estaba todo muy organizado: yo era el anfitrión, recibía a las personas y organizaba las bebidas. Los teléfonos estaban guardados para no grabar», relata Willy. Uno de los chicos que participaban en estas sesiones actuaba de «cazador»: captaba a otras personas para las ‘chemsex’ en distintas ‘apps’. «Pero todo esto empezó a convertirse en algo diario, de lunes a lunes». La adicción empezaba a apoderarse de la vida de Willy.
«Parecía un cadáver»
Willy comenzó a sufrir ansiedad («llegué a pincharme metanfetamina [droga que, principalmente, se consume fumada] cada 30 minutos y a pesar 55 kilos: parecía un cadáver»); estuvo de baja un año y lo despidieron. Su comunidad de vecinos, harta de ver entrar y salir del edificio cada a día a personas colocadas, inició una recogida de firmas para echarlo del piso. Así fue cómo se quedó en la calle y sin dinero para pagar la fianza de otra vivienda. Lleva un año viviendo a la intemperie en Montjuïc.
«Yo iba colocado hasta para hacer la compra», cuenta, con tristeza. También empezó a vender droga. «Yo entré en la droga por el ‘chemsex’. La ‘tina’ genera paranoias y alucinaciones. Yo estuve hasta 15 días sin dormir; tenía mucho cansancio, no podía levantarme de la cama. Y de cada 100 personas que consume ‘tina’, una tiene sobredosis. También hay agresiones sexuales en las ‘chemsex'», advierte Willy.
«Entré en la droga por el ‘chemsex’. La ‘tina’ genera paranoias y alucinaciones. Yo estuve hasta 15 días sin dormir»
Según él, esta droga es «la que más adicción causa», pero su efecto «tarda más en llegar» que el de otras sustancias como el GHB. Willy quiere ahora renovar su pasaporte y NIE para recomenzar su vida en Barcelona. «Me da mucho miedo la inserción social. Las personas que estamos en la calle tenemos una etiqueta: ‘Este roba, este es un ladrón’. Me da miedo ser señalado. Yo soy gay, pero el estigma que me asusta es el de vivir en la calle». Willy explica que está escribiendo un libro, ‘Montjuïc y su sendero a través de las hojas verdes’, donde cuenta «toda la vida que hay detrás de estos arbustos». Y señala al interior de la montaña.
«He mentido mucho y he robado»
Dani, 39 años, es auxiliar administrativo. Desarrolló una esquizofrenia a raíz de consumir ‘tina’ en contextos de ‘chemsex’, hace «unos 10 u 11 años». «Lo que hace esta droga es ponerte cachondo, darte energía, quitarte el sueño. El primer pensamiento que te viene a la cabeza es tener sexo», explica Dani, quien se adentró en el mundo del ‘chemsex’ en las saunas de Barcelona. «Cada semana me iba a pasar allí dos o tres días. Consumía de todo y tenía relaciones sexuales», añade.
«Empecé en el ‘chemsex’ en las saunas. He llegado a vender el portátil de mi madre en el Cash Converters para comprarme ‘tina’. A raíz de todo esto me detectaron una esquizofrenia paranoide»
«A raíz de todo esto me detectaron una esquizofrenia paranoide hace cuatro meses«, explica desde Montjuïc. Aunque Dani no es una persona sin hogar, conoce a los chicos de Montjuïc y también él ha dormido algunos días en la montaña. «He mentido mucho, he robado dinero y hasta he vendido el portátil de mi madre en el Cash & Converters para comprarme ‘tina'», confiesa. Cinco gramos de ‘tina’ cuestan unos 150 euros.
Jonathan, de 42 años y procedente de Venezuela, comenzó a participar en sesiones de ‘chemsex’ al llegar a Barcelona, «hace cuatro o cinco años». Venía de París. «Me enganché porque me gustaba demasiado la ‘tina’. Tenía mi vida normal, mi casa. Y la ‘tina’ fue quitándome poco a poco lo que tenía. No paraba. Los días se convertían en semanas y, cuando me daba cuenta, no sabía ni en qué fecha vivía», relata Jonathan. «Era drogarme, drogarme y sexo sin parar». Era escort. «A veces también trabajaba en restaurantes en negro».
Barcelona, «mundo de ‘tina'»
Asegura que «Barcelona es un mundo de ‘tina'». «Aquí hay muchas fiestas que exigen sexo», dice. Al final, también a Jonathan le ocurrió: hubo un momento en que todo se le fue de las manos. Dejó de pagar el alquiler, andaba todo el día «colocado». Acabó viviendo en las calles de Montjuïc, donde ya conocía a muchos chicos.
«Casi todas las personas que acaban en Montjuïc es por esto. Casi todos estos chicos han tenido su casa y su vida normal y se han quedado en la calle»
«Casi todas las personas que acaban en Montjuïc es por esto. Casi todos estos chicos han tenido su casa y su vida normal y se han quedado en la calle», describe. Desea salir de la montaña, pero no es fácil. Su familia en Venezuela desconoce su situación. «Las drogas te lo quitan todo».
Willy, Dani y Jonathan aseguran que llevan meses sin probar la ‘tina’, pero los tres siguen consumiendo.
Suscríbete para seguir leyendo
En TodoEmergencias.com encontrarás uniformidad, señalización, mochilas tácticas, botiquines, luces de emergencia y todo el material profesional que necesitas.
- 🇪🇸 España y 🇵🇹 Portugal: envíos rápidos en 24/48h
- ✅ Material homologado y probado por cuerpos de emergencias
- 📆 Más de 20 años de experiencia en el sector