Un nuevo caso ha sacudido a la Policía Nacional: el del comisario Emilio de la Calle, que está siendo investigado en la Audiencia Nacional por presuntos delitos de acoso laboral y sexual a una subordinada en la embajada de España en Nueva Delhi. Las grabaciones del caso, realizadas entre octubre de 2024 y marzo de 2025, pero desveladas por el diario El País este viernes, estremecen por su crudeza: vejaciones y amenazas constantes, tanto de carácter psicológico como físicas.
De la Calle fue suspendido hace menos de un año por el Ministerio de Interior, ante la investigación abierta. Los presuntos delitos de acoso laboral y sexual ocurrieron durante su etapa en la consejería de Interior en la embajada española de la capital de la India. La salida del comisario se produjo en abril de 2025, pero llevaba en el país asiático desde 2021. La subordinada llegó a Nueva Delhi en julio de 2024, y su denuncia se produjo ocho meses más tarde, en marzo de 2025, después de la que el Ministerio del Interior suspendió de empleo y de sueldo al comisario.
Emilio de la Calle desconocía que la denunciante estaba grabando las agresiones verbales, ya que había comenzado a hacerlo desde el mes de octubre de 2024. Fue así cómo quedaron registradas estas conversaciones caracterizadas por su extrema brutalidad, con comentarios como “te doy una hostia que te vuelvo loquita, (…) que estás otra vez haciendo gilipolleces. No me toques los cojones. Te va a salir sangre», “me quedan ocho meses para putearte y eso se me da muy bien (…) yo soy muy retorcido, mucho”, «te dejo como un trozo de carne, o sea, te reviento», » ¡Soy lerda, di soy lerda, venga di es que soy lerdita!», «cambia esa puta tontería que tienes dentro», «como yo haga un informe, te hundo» o «¿qué hago, te pego? ¿Te doy una hostia? A ver si con un ojo morado…».
Según indica la denunciante, las agresiones verbales estaban motivadas por cuestiones tan triviales como no haber redactado correctamente el saludo de un correo electrónico, cometer algún error ortográfico en una nota informativa, llegar dos minutos tarde o no haberse ofrecido a pagar la comida de algún compañero. De acuerdo con su versión, pasaba la mayor parte del día en la oficina de la consejería sola con su jefe, lo que facilitaba este comportamiento.
Pero a partir del mes de octubre, ella comenzó a grabar las llamadas que De la Calle le hacía a todas horas —»que te vayas al baño con el teléfono, que cagues con el teléfono»— y empezó también a recoger las conversaciones presenciales en la oficina, llenas de agresiones verbales, de acuerdo al material incorporado al sumario judicial.
Clima de control constante
En esas grabaciones, el comisario construye un clima de control constante. Le hace creer que debe informarle de todos los detalles de su vida personal: «Aquí me tienes que informar… No te digo de si tienes la regla, pero casi». Las conversaciones derivan con frecuencia en amenazas y descalificaciones. «Te dejo como un trozo de carne, o sea, te reviento. Ten cuidado, no me vuelvas a tocar más los cojones… Porque si haces estas cosas después de las veces que te lo digo, es que eres retrasada mental», se escucha en uno de los audios.
En otra grabación, la amenaza se mezcla con el desprecio: «Te vas a ir a la mierda y te lo digo así. ¿Sabes lo que es irse a la mierda? ¡Vete a la mierda! (…) Odio a la gente como tú». Cuando ella pregunta si debe responder, él zanja: «No. Sigues en tus trece de hacer lo que te sale del coño moreno y así conmigo no se trabaja». «Cambia esa puta tontería que tienes dentro. Cámbialo ya, porque conmigo no», se le escucha decir también.
El tono se agrava con alusiones a la jerarquía y a la cultura interna del cuerpo policial. «De casa se viene llorao, meao y cagao. Y si no, a la guardería. Esto es la Policía. Aquí, tonteriitas las justas», le espeta, antes de volver a atacarla: «¡Soy lerda, di soy lerda!». A continuación refuerza la idea de obediencia su autoridad, una constante en los audios: «Yo te doy una instrucción y tú la sigues».
Agresiones también físicas y sexuales
El denunciado también cuestiona la trayectoria profesional de ella con humillaciones: «Tú no vas a entrar en tu puta vida en ningún sitio, que yo sé quién eres… ¿Qué cojones me vas a contar tú a mí quién eres?». E incluso llega a amenazarla directamente: «No me hago contigo… ¿Qué hago, te pego? ¿Te doy una hostia? A ver si con un ojo morado…».
Ella, entre sollozos, responde: «Ya me ha dado antes una colleja». Él lo admite con cinismo: «Era cariñosa… Te he dado una colleja porque no me estabas escuchando. No tergiverses las cosas (…) Es que, ¿ves? Eres una mentirosa. (…) Te he dado una colleja y te la volveré a dar».
Mientras ella repite que está muy nerviosa, él vuelve a aprovechar la situación para seguir vejándola: «Pues tranquilízate, chica, tómate un Valium, date una vuelta, haz el pino puente, lo que tú quieras (…) A mí, tonterías las justas. Nervioso un cholo cuando le pones los grilletes. Nosotros no estamos nerviosos. Nosotros discutimos, nos liamos a hostias y luego nos tomamos unas cañas, porque somos policías». «Vamos a ver, vete a casa, date una ducha, saca el Satisfyer», asegura también en otro audio.
En la mayor parte de las grabaciones, mientras De la Calle habla, se escuchan de fondo los sollozos persistentes de ella.
Asimismo, en la querella interpuesta en la Audiencia Nacional aparece reflejado cómo Emilio de la Calle intentó propasarse sexualmente con su subordinada al menos en una ocasión. «Mientras le acariciaba la mejilla, le dio un beso en la comisura de los labios que ella no consistió… Era obvio que tampoco estaba en disposición de consentir», aparece reflejado.
Condena del sindicato mayoritario de la Policía
Poco después de conocerse las grabaciones hechas públicas por el diario El País, Ibón Domínguez, portavoz de JUPOL, el sindicato mayoritario de la Policía Nacional, ha manifestado que están “consternados e indignados” por los audios y considera que, desgraciadamente, «no se trata de un hecho aislado, ya que, «según la Dirección General de la Policía, en delegaciones diplomáticas se tiene constancia en los últimos años de ocho casos de abuso sexual o laboral denunciados de forma interna, de los cuales tres continúan en activo».
Domínguez ha señalado que el comisario De la Calle fue “premiado, entre comillas» con la delegación diplomática de Nueva Delhi, «tras una denuncia de JUPOL por su comportamiento en la Jefatura Superior de Policía de Cataluña, en Barcelona», ya que «en 2020, durante los días más duros de la pandemia, organizaba fiestas mientras la población permanecía confinada en sus casas».
Desde el sindicato trasladan su máximo apoyo a las compañeras que han sufrido «estos tratos absolutamente bochornosos» y solicitan la dimisión inmediata del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, así como del director general de la Policía, Francisco Pardo Piqueras, ya que consideran que «es necesario limpiar la imagen de la Policía Nacional».
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