La procesionaria del pino puede suponer un problema para la salud pública debido a los pelos urticantes que poseen.
Si se contacta con ellos, estos pelos causan trastornos alérgicos a las personas y animales domésticos, incluso en zonas alejadas, ya que pueden ser transportados por el viento a largas distancias.
Desde febrero hasta principios de mayo las orugas están en la fase más urticante (según las condiciones meteorológicas de cada temporada)
Su presencia en el suelo (especialmente a medio día en los días de buen tiempo) es peligrosa para las personas (sobre todo para los niños), para los animales domésticos y para el ganado.
Durante los meses de invierno y el comienzo de la primavera, es cuando las orugas de este lepidóptero (mariposa) nacen y empiezan a verse los primeros nidos en los extremos de las ramas.
En enero, febrero y marzo las orugas empiezan a descender del pino en hilera formando una procesión hasta encontrar un suelo blando donde enterrarse y, ya están apareciendo en los parques y bosques de la Comunidad de Madrid.
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