La Policía y la Guardia Civil han comenzado a trasladar este viernes los cientos de migrantes que se encontraban en las playas del Trampolín y de Benítez hacia el nuevo espacio de acogida temporal instalado en el puerto de Ceuta como parte de las medidas para paliar la crisis migratoria por la entrada masiva de más de 70.000 personas el 30 y 31 de julio desde Marruecos.
El operativo para trasladar a los migrantes ha comenzado alrededor de las 6:30 horas pero al inicio se ha encontrado dificultades para trasladar a pie al gran número de personas que se habían concentrado en las playas, que se encuentran a unos dos kilómetros del campamento instalado en el Puerto, el quinto espacio de acogida temporal. La Policía Nacional está coordinando el dispositivo con más de 150 agentes.
A pocos metros de la playa Benítez, se han vivido momentos de mucha tensión por el tumulto de personas circulando, con la policía tratando de controlar el traslado, con porras y petardos para disuadir.
Son muchos los migrantes que quieren tener una plaza en uno de los centros de acogida instalados por el Gobierno después de haber pasado un mes y medio en la calle en condiciones difíciles. Hasta que no se produzcan los traslados y se registren a todas las personas en el nuevo centro de acogida, se desconoce la cifra exacta de cuántas personas estaban asentadas actualmente en ambas playas, aunque se estima que sean más de 3.000.
La Audiencia Nacional rechazó este jueves la medida cautelar presentada por el Sindicato Unificado de Policía (SUP), que pidió suspender la instalación de las carpas en esta infraestructura crítica de la ciudad autónoma para unos 1.700 inmigrantes llegados los pasados 30 y 31 de julio.
El pasado 5 de septiembre, el Ministerio de Transportes, que dirige Óscar Puente, tomó el control de parte del puerto para instalar los pabellones de acogida temporal de migrantes en la zona del muelle de Poniente, ante la negativa de la Autoridad Portuaria de Ceuta, controlada por la ciudad autónoma.
De playa familiar a asentamiento migratorio
Hasta hace un mes y medio, las playas Trampolín y Benítez eran unas de las más frecuentadas por familias de los barrios cercanos.
Tras la entrada masiva de finales de julio, ante el colapso del Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes -que ya antes de la crisis estaba muy por encima de su capacidad-, miles de personas empezaron a hacer, principalmente en Trampolín -de 140 metros de longitud-, una asentamiento gigante, con multitud de chabolas hechas con cañas, plásticos y lonas por los propios migrantes.
Allí han convivido familias enteras de magrebíes, la gran mayoría, pero también un buen número de subsaharianos, en condiciones claramente insalubres. Con el paso de los días, muchos de ellos acabaron instalado pequeños negocios de venta de comida, ropa o tabaco.
En agosto hubo operativos policiales de desalojo de los campamentos, pero de nuevo cientos de personas volvieron a instalarse allí ya fuera por el temor a ser expulsados a su país si entraban en los centros habilitados por el Gobierno o por la masificación de esos lugares.
En declaraciones a La Hora de la 1, Catalina Perazzo, portavoz de Save the Children, ha considerado una «buena noticia» que se vaya a dar alojamiento formal a todas las personas que estaban en las playas. «El cambio es sustancial. No solo por lo que tiene que ver con la salud física, sino también el impacto en la salud mental», ha remarcado. Y ha agregado: «No es suficiente pero es un primer paso».
Para esta oenegé, es crucial que en este proceso se lleve a cabo la identificación de los menores que pueda haber entre los trasladados.
«En principio, los niños y niñas no deberían estar con personas adultas, deberían estar bajo el sistema de protección de centros de acogida o emergencia solo para personas menores de edad, según el ordenamiento jurídico español», ha detallado.
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