La discapacidad resulta de la interacción entre las personas con pérdida o anormalidad de una estructura o función psicológica, fisiológica o anatómica y las barreras debidas a la actitud y al entorno que evitan su participación plena y efectiva en la sociedad, en igualdad de condiciones con las demás personas.
Su reconocimiento es distinto y complementario al de la situación de dependencia que se produce cuando una persona necesita ayuda de otra para realizar las actividades básicas de la vida diaria (comer, lavarse, vestirse, etc.).
Las personas con discapacidad presentan perfiles diversos y variabilidad en sus necesidades individuales, requiriendo que los recursos sanitarios y de atención social sean específicos a cada situación. Las situaciones de discapacidad se califican en grados, según el alcance de las mismas, y se expresan en porcentaje. El reconocimiento de un grado de discapacidad en porcentaje igual o superior al 33%, dictado administrativamente por resolución expresa de acuerdo a este procedimiento, habilita para el ejercicio de los derechos que las personas con discapacidad tienen reconocidos en todo el territorio español y da acceso a distintos beneficios, prestaciones y servicios.
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