España es el país con mayor consumo de benzodiacepinas del mundo, con casi 110 dosis diarias por cada 1.000 habitantes, muchas veces sin una adecuada supervisión médica. Las benzodiacepinas se encuentran entre los tratamientos más recetados para el insomnio y pueden tener efectos positivos en el sueño si se usan durante un máximo de cuatro semanas. Sin embargo, advierten los médicos, estos fármacos alteran la arquitectura del sueño, y su uso prolongado conlleva consecuencias negativas, como el deterioro de la memoria y la atención, mayor riesgo de caídas (especialmente en personas mayores), accidentes de tráfico, dependencia y adicción. Por eso, desde la Alianza por el Sueño, piden que la sanidad pública financie otros tratamientos farmacológicos más adecuados y seguros para el insomnio.
«Este tipo de medicamentos no son una solución por sí solos para conciliar el sueño. En España, el consumo de ha aumentado significativamente en los últimos años, especialmente entre mujeres, personas mayores y jóvenes. Tomarlos sin indicación médica implica riesgos médicos y adictivos», afirma el doctor Carlos Roncero, miembro del Grupo Sanitario de la Alianza por el Sueño y presidente de la Sociedad Española de Patología Dual.
A pesar de que puedan ser eficaces para inducir el sueño- el 43,3% de los españoles padece algún síntoma relacionado con el insomnio-, son sedantes que pueden tener riesgos. «Además, si se utilizan más allá de las cuatro semanas recomendables y sin supervisión médica pueden generar alteraciones a medio y largo plazo de la memoria y asociarse con una adicción», apunta.
Abstinencia
Además, suspender el tratamiento con benzodiacepinas tras un uso prolongado puede provocar síntomas de abstinencia graves. De esta manera, de acuerdo con los datos de la Organización de Consumidores y Usuarios, «el 22% de los españoles consume este tipo de fármacos para dormir mejor. Además, entre ellos, 4 de cada 10 personas lo hacen a diario». Estas cifras también son «preocupantes» teniendo en cuenta únicamente a la población joven de nuestro país, ya que según la última edición de la encuesta ‘ESTUDES 2025’, el 17,9% de estudiantes de 14 a 18 años ha consumido hipnosedantes alguna vez en su vida, recuerdan los expertos.
El 9,5% de los estudiantes reconoce que alguna vez en su vida ha ingerido hipnosedantes sin que se los haya recetado un médico
Asimismo, el 9,5% de los estudiantes reconoce que alguna vez en su vida ha ingerido hipnosedantes sin que se los haya recetado un médico. En este sentido, aunque los fármacos comúnmente recetados para tratar el insomnio o la ansiedad como las benzodiacepinas o los hipnosedantes deben adquirirse mediante prescripción médica, muchas personas tienen acceso a ellos sin receta y sin supervisión médica, facilitados por familiares o conocidos, lo que representa un grave riesgo para la salud pública, abundan.
Mejores fármacos
Dormir adecuadamente no depende de una pastilla, señalan los expertos. El insomnio requiere un enfoque global, basado en hábitos saludables, evaluación clínica y, si es necesario, tratamiento médico personalizado y temporal. Ante el insomnio crónico, es decir, aquel que se caracteriza por la dificultad de conciliar, mantener el sueño o despertarse demasiado temprano y que ocurre al menos 3 veces por semana durante al menos 3 meses, el uso prolongado de medicamentos benzodiazepínicos deteriora la concentración, la memoria y el rendimiento general, afectando seriamente a la calidad de vida.
Los nuevos fármacos para el insomnio aún no están financiados en España, pero sí lo están en otros países europeos en los que ya forman parte de la práctica clínica habitual, dice el doctor Roncero
Este tipo de pacientes, advierten, requieren otros tratamientos farmacológicos «más adecuados y seguros». En este caso, los antagonistas de las orexinas son una alternativa innovadora. Estos fármacos bloquean la acción de las orexinas, los neurotransmisores implicados en la vigilia, y promueven el sueño sin alterar la arquitectura normal del mismo. Además, han demostrado con evidencia científica su eficacia y seguridad en pacientes con insomnio crónico.
«Aún no están financiados por las autoridades españolas, sí lo están en otros países europeos en los que ya forman parte de la práctica clínica habitual. Necesitamos poder contar con ellos lo antes posible, con el fin de garantizar que los pacientes dispongan de alternativas terapéuticas seguras, eficaces y basadas en la evidencia científica para tratar el insomnio crónico», señala el doctor Roncero.
Dolor neuropático
El insomnio, junto con la ansiedad o el dolor neuropático, es una de las afecciones habitualmente tratada mediante la prescripción de medicamentos como las benzodiacepinas, los fármacos Z -una clase de hipnóticos no benzodiazepínicos usados a corto plazo para el insomnio- y los gabapentinoides (una clase de fármacos que actúan modificando la actividad nerviosa).
Recientemente, la Agencia Reguladora de Medicamentos y Productos Sanitarios en Reino Unido (MHRA, por sus siglas en inglés) ha decidido reforzar las advertencias en los envases y prospectos sobre información de los riesgos de dependencia, adicción, tolerancia y abstinencia de este conjunto de fármacos. Además, la Comisión de Medicamentos Humanos (CHM) ha desarrollado nuevos recursos que destaquen los mensajes clave de seguridad, incluyendo advertencias sobre no usar este tipo de medicamentos junto con opioides o alcohol, y no compartir la medicación con otras personas.
Desde la Alianza por el Sueño, consideran que esta decisión «es una gran iniciativa y un paso adelante a favor de la seguridad de los pacientes, que pone de manifiesto la necesidad de disponer de tratamientos innovadores y seguros que sean una alternativa adecuada ante las benzodiacepinas«.
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