La guía con la que psiquiatras de todo el mundo hacen sus diagnósticos va a cambiar radicalmente. El DSM (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders) ha anunciado una revolución interna para mejorar y afinar mejor las actuales 300 diferentes patologías que incluye para describir los trastornos mentales. El objetivo es conseguir una psiquiatría de precisión, introduciendo los biomarcadores a la hora de elaborar los diagnósticos, así como tener más en cuenta los factores psicológicos y del entorno social, y dar voz a los pacientes en la elaboración de la nueva guía. La noticia, publicada en ‘American Journal of Psychiatry (AJP)’ tiene una trascendencia mundial. De hecho, el DSM va a cambiar de nombre y se llamará Diagnostic and Scienctific Manual of Mental Disorders.
La importancia de los biomarcadores
Entre los objetivos citados en la publicación de la AJP está el de incorporar los biomarcadores al diagnóstico. Es decir, todos los factores biológicos que pueden ayudar a determinar mejor un diagnóstico, como sucede ya en el Alzheimer, cuyos tratamientos ya se basan en estos biomarcadores.
La nueva guía tendrá más en cuenta la biología, el entorno y el hecho de que no todas las personas reúnen todos los síntomas
En la salud mental en general se trata de cuestiones genéticas, análisis de sangre, pruebas de imagen, e incorporar la Inteligencia Artificial. Se trata de «alejarse del agnosticismo teórico y aceptar la biología, el entorno y sus interacciones como determinantes clave de los trastornos mentales», según indica la publicación que se acaba de divulgar.
«En la dirección correcta»
Eduard Vieta, jefe de Psiquiatría del Hospital Clínic de Barcelona, ha trabajado en los comités que elaboraron la última de las actualizaciones del DSM y ya propuso, hace años, avances en este sentido. Por ello confirma, en declaraciones a EL PERIÓDICO, la trascendencia mundial de lo que se acaba de anunciar: «Va en la dirección correcta, ya lo propusimos en 2007 pero la mayor parte de cuestiones todavía no se introdujeron, como los biomarcadores o las dimensiones, los síntomas», explica.
«Se trata de alejarse del agnosticismo teórico y aceptar la biología, el entorno y sus interacciones como determinantes clave de los trastornos mentales»
Las dimensiones tienen que ver con el hecho de que no todas las personas reúnen todos los síntomas de un trastorno o enfermedad mental sino que tienen algunos. «Pueden tener un síntoma depresivo sin tener depresión, y pasa igual con la suicidabilidad», explica Vieta.
La dimensión social de la enfermedad mental
Otra pauta con la que los científicos responsables del DSM van a trabajar en el nuevo manual, en la nueva ‘biblia’, es la de atender al entorno de los pacientes, y a su manera de pensar. Son los llamados factores psicosociales. «Es decir, la biología interactúa con el entorno contextual -indica la publicación de la AJP-, incluyendo las experiencias históricas, sociales y culturales, y su interseccionalidad, para determinar la presentación clínica final».
«Es difícil ignorar las críticas»
Esta mirada responde a las críticas que desde determinadas corrientes psiquiátricas y psicológicas se han vertido contra el DSM por estar determinado centrado en la clasificación de síntomas sin atender a este contexto, a la hora de determinar un trastorno.
«Las críticas son fuertes, es muy difícil ignorarlas»; ha explicado a la CNN la doctora María Oquendo, presidenta del Comité Estratégico del futuro DSM de la APA (la American Psychiatric Association). «No tenemos la propiedad de todas las mejores ideas y, si existen, queremos escucharlas», ha añadido.
Participación de los usuarios
Ahora la renovación del DSM incorporará no solo esta mirada, sino la participación de los usuarios en la definición de la nueva clasificación, como han explicado los impulsores y confirma Vieta. «Hay una parte de estos trastornos que tiene que ver con el entorno social y la funcionalidad y calidad de vida, aspectos que ahora con el nuevo DSM tomarán más importancia, como ha de ser, porque si no sería absurdo, y se incorporará la voz de los pacientes».
Todo con el objetivo, subraya el jefe de Psiquiatría del Clínic, de ejercer una psiquiatría de mayor precisión, que quede recogida en el manual que es la referencia de médicos de todo el mundo para determinar un diagnóstico psiquiátrico, algo siempre sujeto a una gran complejidad dada, lógicamente, la complejidad del cerebro humano y su relación con el entorno.
Una guía de referencia desde los 50
El DSM se implantó en la década de los 50 del siglo pasado, y es un manual de referencia no solo en Estados Unidos, sino en Europa, donde existe el CIE 10, pero que se mira en el espejo del DSM. En los años 50 los responsables de políticas públicas requirieron un registro de los trastornos específicos, en especial de las personas institucionalizadas. Actualmente define más de 300 trastornos mentales diferentes.
Para renovar el DSM (la úlitma versión es del 2022) la APA recoge las valoraciones de cientos de expertos mundiales que aportan sus valoraciones sobre definiciones de trastornos y tipos de tratamiento. Ahora también se invitará a personas con experiencia previa en un diagnóstico a formar parte de sus comités y a elaborar las descripciones diagnósticas.
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