Pocas siglas en oncología han pasado tan rápido de los ensayos a la práctica clínica. Los fármacos ADC (Antibody Drug Conjugate en inglés, que significa anticuerpo conjugado o inmunoconjugado en castellano), aprobados para tratar varios tipos de cáncer, están revolucionando la lucha contra esta enfermedad por su poder para atacar el tumor desde dentro, como si fueran un ‘caballo de Troya‘. Los también llamados ‘misiles teledirigidos de quimioterapia’ prolongan la vida de los pacientes: muchos de ellos logran la deseada meta de estar ‘libres de enfermedad’.
El cáncer es desde 2023 la primera causa de muerte, por delante de las enfermedades del sistema circulatorio. Sin embargo, avances como los ADC acercan cada día, un poco más, la esperanza de que el mundo consiga atenazar a esta funesta enfermedad. De hecho, este miércoles se celebra el Día Mundial contra el Cáncer, una patología que, según la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), afectará este año a 301.884 personas, el 2% más que en 2025. El aumento de la incidencia se debe al envejecimiento de la población y a factores de riesgo como el alcohol, el tabaco, la dieta insana, el sedentarismo o la contaminación.
Los tratamientos y la mayor implantación del cribado ha logrado duplicar la supervivencia en los últimos 40 años
No obstante, pese al empuje del cáncer, los tratamientos y la mayor implantación del cribado han logrado duplicar la supervivencia de los enfermos en los últimos 40 años. «Los avances conseguidos hacen que el pronóstico limitado de la mayoría de los pacientes hace cinco décadas se haya revertido y actualmente tengan una supervivencia más prolongada y con calidad de vida”, explica el presidente de SEOM, Javier de Castro. Por ello, el objetivo actual, «no solo es vivir más, sino mejor, con menos toxicidad, más atención a los efectos a largo plazo y más apoyo a los supervivientes. La prevención, el diagnóstico precoz y la investigación siguen siendo claves», indica con motivo del Día del Cáncer.
En este escenario, los mencionados fármacos ADC, la inmunoterapia o los radiofármacos –así como tratamientos convencionales como la cirugía, la quimioterapia o la radioterapia– han logrado que en cánceres como el de tiroides, próstata, melanoma o testículo, la supervivencia neta a los cinco años del diagnóstico sea superior al 90%. En mama es casi del 88%. Sin embargo, en páncreas, pulmón o hígado se sitúa por debajo del 20%, lo que demuestra que el cáncer no es una única enfermedad: depende mucho de dónde aparezca y cuándo sea diagnosticado.
Estos fármacos liberan el medicamento en las células malignas, minimizando el daño en los tejidos sanos
‘Caballos de Troya’
En este escenario, los ADC despuntan por su poder para liberar directamente el medicamento en las células malignas, minimizando el daño en los tejidos sanos. De ahí que estos fármacos reciban en el sector múltiples nombres, desde quimio 2.0 o quimio inteligente o dirigida hasta ‘caballos de Troya’: su funcionamiento imita al famoso animal de la mitología que usaron los guerreros griegos para ocultarse en él y conquistar Troya.
Su eficacia en términos de control de la enfermedad y supervivencia está revolucionando el tratamiento del cáncer. Hay ADC que han machacado la quimioterapia clásica
Así, los ADC tienen un anticuerpo que se dirige a los receptores de las células cancerosas, se une a ellos y descarga en su interior una carga oculta de quimioterapia. La diferencia fundamental con la quimio tradicional es que, al ser un tratamiento dirigido y más personalizado, es más eficaz porque destruye más células malignas y menos sanas. «Su eficacia en términos de control de la enfermedad y supervivencia está revolucionando el tratamiento del cáncer. Hay ADC que han machacado la quimioterapia clásica, al ser entre 5 y 6 veces más eficaz, y otros el doble de eficaces», apunta Javier Cortés, director del International Breast Cancer Center (IBCC-Pangaea Oncology) y cuarto mayor experto del mundo en cáncer de mama, según Expertscape.
En general, «tienen efectos secundarios más leves que la quimio, aunque también hay ADC que provocan alopecia, náuseas o bajan las defensas». De hecho, hay algunos que no se han llegado a aprobar por su toxicidad.

El doctor Javier Cortés. / ELISENDA PONS / EPC
13 ya aprobados
En un inicio, los ADC se desarrollaron para tratar cánceres hematológicos, como el linfoma de Hodgkin o la leucemia mieloide aguda, donde han demostrado grandes resultados. Sin embargo, en los últimos años están demostrando también su poder frente a tumores sólidos, pese a que son más heterogéneos y de difícil acceso. En España, la Agencia del Medicamento ya ha aprobado 13 de ellos para leucemias o linfomas (tumores sanguíneos), y mama, vejiga, cérvix u ovario (tumores sólidos). A la vez, también hay ensayos avanzados en cáncer de pulmón o gástrico.
La llamada quimio inteligente tiene visos de convertirse en el tratamiento estándar en el cáncer de mama en estadio metastásico
De hecho, en mama, los ADC tienen visos de convertirse en el tratamiento estándar en estadio metastásico, desterrando a la quimioterapia tradicional a un segundo plano. De hecho, primero demostraron su eficacia frente a cánceres hormonales y HER2+ y en el congreso de la Sociedad Europea de Oncología Médica, celebrado en octubre, se presentó un estudio que indica que también deberían usarse, en primera línea, frente al triple negativo, que es muy agresivo y afecta con frecuencia a mujeres jóvenes. Por ello, Cortés vaticina que en uno o dos años la quimio dirigida se aprobará como primera opción para todos los cánceres de mama metastásicos.
En general, la investigación siempre empieza por los estadios metastásicos porque son los más graves, pero ya hay ensayos que están demostrando también que estos fármacos son eficaces, incluso antes de la cirugía, en cáncer localizado. Por ejemplo, frente a cáncer de mama HER2+, también están disponibles en España para estadios tempranos.
Los ADC van a permitir desarrollar tratamientos cada vez más potentes, selectivos y menos tóxicos: son casi una fuente inagotable de medicina personalizada
Retos futuros
Aun así, la quimio 2.0 tiene aún varios retos por delante. «Nos queda identificar a los pacientes que responden mejor a estos fármacos y a su vez las resistencias: saber por qué dejan de responder en algunos casos», indica Antonio Calles, oncólogo del Hospital Gregorio Marañón. En cualquier caso, en su opinión, la ventaja de estos fármacos es, sobre todo, que la plataforma que permite administrar la quimio de manera dirigida «va a permitir desarrollar tratamientos cada vez más potentes, selectivos y menos tóxicos: son casi una fuente inagotable de medicina personalizada». A su vez, los ADC se pueden combinar con inmunoterapia u otros ADC, «creando sinergias que pueden dar resultados muy positivos», añade.
El inconveniente, como está sucediendo con otros fármacos innovadores, es que a veces tardan años en pasar de los ensayos a la práctica clínica, debido a que tienen un precio alto y las negociaciones entre Sanidad y las farmacéuticas se eternizan. Se trata de un problema denunciado por oncólogos y asociaciones de pacientes y que Sanidad quiere agilizar con la nueva ley del medicamento.
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