{"id":26012,"date":"2026-01-09T05:34:29","date_gmt":"2026-01-09T05:34:29","guid":{"rendered":"https:\/\/blogemergencias.es\/index.php\/2026\/01\/09\/por-que-dormimos-peor-que-nunca-aunque-sepamos-cada-vez-mas-sobre-el-sueno\/"},"modified":"2026-01-09T05:34:29","modified_gmt":"2026-01-09T05:34:29","slug":"por-que-dormimos-peor-que-nunca-aunque-sepamos-cada-vez-mas-sobre-el-sueno","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogemergencias.es\/index.php\/2026\/01\/09\/por-que-dormimos-peor-que-nunca-aunque-sepamos-cada-vez-mas-sobre-el-sueno\/","title":{"rendered":"Por qu\u00e9 dormimos peor que nunca aunque sepamos cada vez m\u00e1s sobre el sue\u00f1o"},"content":{"rendered":"<div><!--[--><!--[--><!----><!----><!--[--><\/p>\n<p class=\"ft-text\">Nunca hab\u00edamos sabido tanto sobre el sue\u00f1o como ahora. Conocemos cu\u00e1ntas horas diarias se recomiendan, qu\u00e9 papel juega la regularidad, c\u00f3mo influyen las pantallas y por qu\u00e9 dormir mal afecta a la salud f\u00edsica y mental. La investigaci\u00f3n cient\u00edfica sobre el descanso ha avanzado de forma notable en las \u00faltimas d\u00e9cadas. Y, sin embargo, cada vez m\u00e1s personas duermen mal en todo el mundo.<\/p>\n<p><!--]--><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><\/p>\n<aside class=\"ft-ad ft-ad--roba ft-ad--robaNotext ft-helper-hide-md\"\/><!--[--><!--[--><!----><!--]--><!--[--><!----><!--]--><!--[--><!----><!--]--><!--[--><!----><!--]--><!--]--><!----><!----><!--]--><!--[--><!----><!----><!--[--><\/p>\n<p class=\"ft-text\">En Espa\u00f1a, por ejemplo, esta realidad es especialmente visible. Casi la mitad de la poblaci\u00f3n reconoce no descansar bien. Diversos estudios estiman que alrededor del 40 % de las personas presenta problemas de insomnio y que <a class=\"ft-link ft-link--decoration broken_link\" href=\"https:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/pii\/S2667343622000348?via%3Dihub\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">aproximadamente un 14 % lo padece de forma cr\u00f3nica<\/a>. Adem\u00e1s, la tendencia es ascendente. A comienzos de la d\u00e9cada de 2010 la prevalencia de insomnio cr\u00f3nico se situaba en torno al 6 %, menos de la mitad de la actual, <a class=\"ft-link ft-link--decoration broken_link\" href=\"https:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/abs\/pii\/S1389945710003448?via%3Dihub\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">como mostraban estudios poblacionales previos<\/a>.<\/p>\n<p><!--]--><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!--[--><!--[--><\/p>\n<aside class=\"ft-ad ft-ad--intext ft-helper-hide-md\"\/><!--]--><!--[--><\/p>\n<aside class=\"ft-ad ft-ad--intext  ft-helper-hide-xs\"\/><!--]--><!--[--><!----><!--]--><!--[--><!----><!--]--><!--]--><!----><!----><!--]--><!--[--><!----><!----><!--[--><\/p>\n<p class=\"ft-text\">Saber cada vez m\u00e1s sobre el sue\u00f1o y dormir cada vez peor se ha convertido en una paradoja. Esta no se explica por una falta de informaci\u00f3n ni por desinter\u00e9s individual, sino por la forma en que hemos organizado el tiempo, el trabajo y la vida cotidiana. Hoy cada vez es m\u00e1s dif\u00edcil algo tan b\u00e1sico como descansar bien.<\/p>\n<p><!--]--><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!--[--><!--[--><!----><!--]--><!--[--><!----><!--]--><!--[--><!----><!--]--><!--[--><!----><!--]--><!--]--><!----><!----><!--]--><!--[--><!----><!----><!----><!----><!----><!----><\/p>\n<h2 class=\"ft-helper-spacer-t-xs ft-helper-fontSize-heading-S\">Cuando el conocimiento no basta<\/h2>\n<p><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!--[--><!--[--><!----><!--]--><!--[--><!----><!--]--><!--[--><!----><!--]--><!--[--><!----><!--]--><!--]--><!----><!----><!--]--><!--[--><!----><!----><!--[--><\/p>\n<p class=\"ft-text\">Durante a\u00f1os, el sue\u00f1o se ha abordado como una cuesti\u00f3n individual. Si alguien duerme mal, se asume que no sigue las recomendaciones adecuadas o que mantiene h\u00e1bitos poco saludables. Este enfoque tiene un efecto claro: desplaza la responsabilidad hacia la persona y deja en segundo plano las condiciones sociales y laborales, que influyen decisivamente en el descanso.<\/p>\n<p><!--]--><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><\/p>\n<aside class=\"ft-ad ft-ad--roba ft-ad--robaNotext ft-helper-hide-md\"\/><!--[--><!--[--><!----><!--]--><!--[--><!----><!--]--><!--[--><!----><!--]--><!--[--><!----><!--]--><!--]--><!----><!----><!--]--><!--[--><!----><!----><!--[--><\/p>\n<p class=\"ft-text\">Sabemos qu\u00e9 hacer para dormir mejor, pero no siempre podemos hacerlo.<\/p>\n<p><!--]--><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!--[--><!--[--><!----><!--]--><!--[--><!----><!--]--><!--[--><!----><!--]--><!--[--><!----><!--]--><!--]--><!----><!----><!--]--><!--[--><!----><!----><!--[--><\/p>\n<p class=\"ft-text\">La evidencia en psicolog\u00eda del trabajo y salud laboral muestra qu\u00e9 factores predicen una peor calidad del sue\u00f1o, incluso entre personas bien informadas sobre h\u00e1bitos saludables. Estos incluyen las jornadas extensas, los horarios impredecibles y la dificultad para desconectar mentalmente del trabajo.<\/p>\n<p><!--]--><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!--[--><!--[--><!----><!--]--><!--[--><!----><!--]--><!--[--><\/p>\n<aside class=\"ft-ad ft-ad--intext ft-helper-hide-md\"\/><!--]--><!--[--><\/p>\n<aside class=\"ft-ad ft-ad--intext  ft-helper-hide-xs\"\/><!--]--><!--]--><!----><!----><!--]--><!--[--><!----><!----><!--[--><\/p>\n<p class=\"ft-text\">A ello se suma un cambio profundo en la forma en que se estructura el d\u00eda. En muchos casos la jornada ya no tiene un final claro. Correos electr\u00f3nicos, mensajes y tareas pendientes prolongan la activaci\u00f3n mental hasta bien entrada la noche.<\/p>\n<p><!--]--><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!--[--><!--[--><!----><!--]--><!--[--><!----><!--]--><!--[--><!----><!--]--><!--[--><!----><!--]--><!--]--><!----><!----><!--]--><!--[--><!----><!----><!--[--><\/p>\n<p class=\"ft-text\">La investigaci\u00f3n sobre hiperconectividad y telepresi\u00f3n ha mostrado que esta disponibilidad permanente <a class=\"ft-link ft-link--decoration broken_link\" href=\"https:\/\/bpspsychub.onlinelibrary.wiley.com\/doi\/10.1111\/joop.12083\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">se asocia con mayor activaci\u00f3n fisiol\u00f3gica y con dificultades para conciliar y mantener el sue\u00f1o<\/a>. El cuerpo necesita se\u00f1ales claras de cierre para iniciar el descanso. Cuando la noche se convierte en una extensi\u00f3n del d\u00eda, ese proceso se vuelve m\u00e1s dif\u00edcil.<\/p>\n<p><!--]--><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><\/p>\n<aside class=\"ft-ad ft-ad--roba ft-ad--robaNotext ft-helper-hide-md\"\/><!--[--><!--[--><!----><!--]--><!--[--><!----><!--]--><!--[--><!----><!--]--><!--[--><!----><!--]--><!--]--><!----><!----><!--]--><!--[--><!----><!----><!--[--><\/p>\n<p class=\"ft-text\">El problema es que las formas de trabajar han cambiado, pero la biolog\u00eda no lo ha hecho. El cerebro humano funciona en ciclos y necesita alternar activaci\u00f3n y recuperaci\u00f3n. Dormir no es una pausa pasiva, <a class=\"ft-link ft-link--decoration\" href=\"https:\/\/theconversation.com\/la-ciencia-del-sueno-lo-que-ocurre-en-el-cerebro-cuando-cerramos-los-ojos-208691\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">sino un proceso activo<\/a> en el que se consolidan recuerdos, se regulan emociones y se restaura la capacidad de pensar con claridad. La falta de sue\u00f1o afecta de manera consistente a la atenci\u00f3n, la memoria y la toma de decisiones.<\/p>\n<p><!--]--><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!--[--><!--[--><!----><!--]--><!--[--><!----><!--]--><!--[--><!----><!--]--><!--[--><!----><!--]--><!--]--><!----><!----><!--]--><!--[--><!----><!----><!--[--><\/p>\n<p class=\"ft-text\">A este problema se suma un factor menos visible, pero fundamental: vivimos cada vez m\u00e1s alejados de nuestros <a class=\"ft-link ft-link--decoration\" href=\"https:\/\/theconversation.com\/topics\/ritmos-circadianos-108213\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">ritmos biol\u00f3gicos naturales<\/a>. El sue\u00f1o est\u00e1 regulado por relojes internos que se sincronizan con la luz, la regularidad y la alternancia entre d\u00eda y noche. Sin embargo, horarios irregulares, exposici\u00f3n prolongada a luz artificial, trabajo nocturno y jornadas que se extienden m\u00e1s all\u00e1 del atardecer generan un desajuste circadiano persistente.<\/p>\n<p><!--]--><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!--[--><!--[--><!----><!--]--><!--[--><!----><!--]--><!--[--><!----><!--]--><!--[--><!----><!--]--><!--]--><!----><!----><!--]--><!--[--><!----><!----><!--[--><\/p>\n<p class=\"ft-text\">El resultado no es solo dormir menos, sino hacerlo en momentos biol\u00f3gicamente inadecuados. Esto reduce la calidad del descanso incluso cuando el tiempo total de sue\u00f1o parece suficiente.<\/p>\n<p><!--]--><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!--[--><!--[--><!----><!--]--><!--[--><!----><!--]--><!--[--><!----><!--]--><!--[--><!----><!--]--><!--]--><!----><!----><!--]--><!--[--><!----><!----><!--[--><\/p>\n<p class=\"ft-text\">Adem\u00e1s, no todas las partes del sue\u00f1o se pierden por igual. Las \u00faltimas horas de la noche, que suelen recortarse cuando nos acostamos tarde o madrugamos, son especialmente importantes para la regulaci\u00f3n emocional y la integraci\u00f3n de la informaci\u00f3n. Su p\u00e9rdida se asocia con mayor irritabilidad, menor flexibilidad cognitiva y <a class=\"ft-link ft-link--decoration\" href=\"https:\/\/psycnet.apa.org\/doiLanding?doi=10.1037\/a0016570\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">una mayor tendencia a responder de forma impulsiva al d\u00eda siguiente.<\/a><\/p>\n<p><!--]--><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!--[--><!--[--><!----><!--]--><!--[--><!----><!--]--><!--[--><!----><!--]--><!--[--><!----><!--]--><!--]--><!----><!----><!--]--><!--[--><!----><!----><!--[--><\/p>\n<p class=\"ft-text\">Dormir menos no implica solo estar m\u00e1s cansado, sino funcionar de otra manera.<\/p>\n<p><!--]--><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!--[--><!--[--><!----><!--]--><!--[--><!----><!--]--><!--[--><!----><!--]--><!--[--><!----><!--]--><!--]--><!----><!----><!--]--><!--[--><!----><!----><!--[--><\/p>\n<p class=\"ft-text\">A este desajuste estructural se a\u00f1ade un componente cultural. En muchos entornos, especialmente laborales, el cansancio se ha normalizado e incluso valorado. Dormir poco contin\u00faa asoci\u00e1ndose al compromiso, la responsabilidad y la ambici\u00f3n.<\/p>\n<p><!--]--><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!--[--><!--[--><!----><!--]--><!--[--><!----><!--]--><!--[--><!----><!--]--><!--[--><!----><!--]--><!--]--><!----><!----><!--]--><!--[--><!----><!----><!--[--><\/p>\n<p class=\"ft-text\">Sin embargo, la investigaci\u00f3n muestra que la fatiga cr\u00f3nica no solo reduce el rendimiento. Tambi\u00e9n deteriora el clima laboral, la cooperaci\u00f3n y la calidad de las decisiones.<\/p>\n<p><!--]--><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!--[--><!--[--><!----><!--]--><!--[--><!----><!--]--><!--[--><!----><!--]--><!--[--><!----><!--]--><!--]--><!----><!----><!--]--><!--[--><!----><!----><!----><!----><!----><!----><\/p>\n<h2 class=\"ft-helper-spacer-t-xs ft-helper-fontSize-heading-S\">El sue\u00f1o como responsabilidad individual y como negocio<\/h2>\n<p><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!--[--><!--[--><!----><!--]--><!--[--><!----><!--]--><!--[--><!----><!--]--><!--[--><!----><!--]--><!--]--><!----><!----><!--]--><!--[--><!----><!----><!--[--><\/p>\n<p class=\"ft-text\">En paralelo, el discurso del bienestar ha tendido a convertir el sue\u00f1o en un producto de consumo. Aplicaciones, dispositivos de seguimiento, relojes que supuestamente registran cada fase del descanso, colchones inteligentes y programas especializados prometen ayudarnos a dormir mejor.<\/p>\n<p><!--]--><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!--[--><!--[--><!----><!--]--><!--[--><!----><!--]--><!--[--><!----><!--]--><!--[--><!----><!--]--><!--]--><!----><!----><!--]--><!--[--><!----><!----><!--[--><\/p>\n<p class=\"ft-text\">Aunque algunas de estas herramientas pueden resultar \u00fatiles, muchas abordan el problema desde una l\u00f3gica individual. Este enfoque se centra en optimizar h\u00e1bitos o m\u00e9tricas, sin cuestionar las condiciones sociales y laborales que dificultan el descanso.<\/p>\n<p><!--]--><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!--[--><!--[--><!----><!--]--><!--[--><!----><!--]--><!--[--><!----><!--]--><!--[--><!----><!--]--><!--]--><!----><!----><!--]--><!--[--><!----><!----><!--[--><\/p>\n<p class=\"ft-text\">En algunos casos, esta obsesi\u00f3n por medir y hacerlo bien puede incluso empeorar el problema. En los \u00faltimos a\u00f1os se ha acu\u00f1ado el t\u00e9rmino <a class=\"ft-link ft-link--decoration broken_link\" href=\"https:\/\/jcsm.aasm.org\/doi\/10.5664\/jcsm.6472\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">\u201cortosomnia\u201d<\/a> para describir la ansiedad por dormir correctamente seg\u00fan indican los datos de los dispositivos. Personas que duermen razonablemente bien comienzan a preocuparse en exceso por sus puntuaciones, fases y despertares. Esto incrementa la vigilancia nocturna y dificulta el descanso. La paradoja es evidente: cuanto m\u00e1s se intenta controlar el sue\u00f1o, m\u00e1s se escapa.<\/p>\n<p><!--]--><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!--[--><!--[--><!----><!--]--><!--[--><!----><!--]--><!--[--><!----><!--]--><!--[--><!----><!--]--><!--]--><!----><!----><!--]--><!--[--><!----><!----><!--[--><\/p>\n<p class=\"ft-text\">Todos estos discursos presentan el sue\u00f1o como algo que se compra, se mide y se mejora, en lugar de como una necesidad biol\u00f3gica b\u00e1sica que deber\u00eda estar protegida. Esta l\u00f3gica refuerza la idea de que dormir bien es un logro personal, cuando en realidad depende de c\u00f3mo se organizan los tiempos, las expectativas y las normas colectivas.<\/p>\n<p><!--]--><!----><!----><!----><!----><!----><!--[--><!----><!----><!--]--><!----><!----><!----><!----><!--[--><!--[--><!----><!--]--><!--[--><!----><!--]--><!--[--><!----><!--]--><!--[--><!----><!--]--><!--]--><!----><!----><!--]--><!--[--><!----><!----><!--[--><\/p>\n<p class=\"ft-text\">Tal combinaci\u00f3n de factores alimenta una paradoja dif\u00edcil de resolver con soluciones r\u00e1pidas. Intentamos corregir con tecnolog\u00eda un problema que hemos creado organizando mal el tiempo y el trabajo. Ninguna aplicaci\u00f3n puede compensar jornadas impredecibles, hiperconectividad constante y la imposibilidad real de desconectar.<\/p>\n<p><!--]--><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!--[--><!--[--><!----><!--]--><!--[--><!----><!--]--><!--[--><!----><!--]--><!--[--><!----><!--]--><!--]--><!----><!----><!--]--><!--[--><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!--[--><!--[--><!----><!--]--><!--[--><!----><!--]--><!--[--><!----><!--]--><!--[--><!----><!--]--><!--]--><!----><!----><!--]--><!--]--><!--[--><!----><!--[--><!--]--><!----><!--[--><!----><!----><!----><!--]--><span\/><!--]--><\/div>\n<p><a href=\"https:\/\/www.elperiodico.com\/es\/sanidad\/20260108\/dormimos-peor-sepamos-vez-sueno-125444044?utm_source=rss-noticias&amp;utm_medium=feed&amp;utm_campaign=sanidad\" class=\"broken_link\">source<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nunca hab\u00edamos sabido tanto sobre el sue\u00f1o como ahora. 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