{"id":30064,"date":"2026-03-10T10:42:35","date_gmt":"2026-03-10T10:42:35","guid":{"rendered":"https:\/\/blogemergencias.es\/index.php\/2026\/03\/10\/por-que-cuesta-tanto-desengancharse-de-las-redes-sociales\/"},"modified":"2026-03-10T10:42:35","modified_gmt":"2026-03-10T10:42:35","slug":"por-que-cuesta-tanto-desengancharse-de-las-redes-sociales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogemergencias.es\/index.php\/2026\/03\/10\/por-que-cuesta-tanto-desengancharse-de-las-redes-sociales\/","title":{"rendered":"\u00bfPor qu\u00e9 cuesta tanto desengancharse\u2019 de las redes sociales?"},"content":{"rendered":"<div><!--[--><!--[--><!----><!----><!--[--><\/p>\n<p class=\"ft-text\"><strong>\u00bfSe puede vivir sin redes sociales?<\/strong> Muchos j\u00f3venes (un 30 %, seg\u00fan nuestro \u00faltimo estudio) se plantean eliminar estas aplicaciones de sus m\u00f3viles o incluso llegan a hacerlo, pero no suele ser duradero. Durante unos d\u00edas o semanas, quiz\u00e1 en \u00e9poca de ex\u00e1menes, \u201cresisten\u201d sin<a class=\"ft-link ft-link--decoration broken_link\" href=\"\/es\/sociedad\/20260307\/oscar-lopez-alerta-ola-machista-institutos-redes-sociales-machistas-127678567\" target=\"_blank\"> TikTok o Instagram<\/a>. Pero pasado un tiempo no tienen m\u00e1s remedio que volver si no quieren sentirse demasiado aislados. La \u201cculpa\u201d no es de ellos: es el sistema el que hace muy <strong>dif\u00edcil vivir al margen<\/strong>.<\/p>\n<p><!--]--><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><\/p>\n<aside class=\"ft-ad ft-ad--roba ft-ad--robaNotext ft-helper-hide-md\" style=\"\"\/><!--[--><!--[--><!----><!--]--><!--[--><!----><!--]--><!--[--><!----><!--]--><!--[--><!----><!--]--><!--]--><!----><!----><!--]--><!--[--><!----><!----><!--[--><\/p>\n<p class=\"ft-text\">Este estudio coincide con otros realizados con anterioridad en los que la <strong>depresi\u00f3n, la ansiedad, la confusi\u00f3n o la baja autoestima<\/strong> aparecen como patolog\u00edas habituales provocadas por la inmersi\u00f3n de <a class=\"ft-link ft-link--decoration broken_link\" href=\"\/es\/tendencias21\/20260309\/adolescentes-agresivos-envejecer-rapido-estudio-127730092\" target=\"_blank\">j\u00f3venes y adolescentes<\/a> en este nuevo mundo digital, que para ellos no es \u201cotro\u201d mundo sino el mismo que el mundo f\u00edsico.<\/p>\n<p><!--]--><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!--[--><!--[--><\/p>\n<aside class=\"ft-ad ft-ad--intext ft-helper-hide-md\"\/><!--]--><!--[--><\/p>\n<aside class=\"ft-ad ft-ad--intext  ft-helper-hide-xs\"\/><!--]--><!--[--><!----><!--]--><!--[--><!----><!--]--><!--]--><!----><!----><!--]--><!--[--><!----><!----><!--[--><\/p>\n<p class=\"ft-text\">Esta idea nos ayuda a entender el tremendo efecto de tracci\u00f3n que<strong> los medios y redes sociales ejercen en las vidas de todos<\/strong>, y en especial de j\u00f3venes y adolescentes, y a explicar por qu\u00e9 es tan dif\u00edcil salir de su influencia. El sistema de medios y redes sociales digitales est\u00e1 dise\u00f1ado para vivir consumiendo. Por eso, m\u00e1s que de uso, se deber\u00eda hablar de <strong>\u201cconsumo\u201d de redes sociales<\/strong>.<\/p>\n<p><!--]--><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!--[--><!--[--><!----><!--]--><!--[--><!----><!--]--><!--[--><!----><!--]--><!--[--><!----><!--]--><!--]--><!----><!----><!--]--><!--[--><!----><!----><!--[--><\/p>\n<p class=\"ft-text\">La <strong>sociedad misma es ya una sociedad de redes<\/strong> y no se concibe, salvo <a class=\"ft-link ft-link--decoration broken_link\" href=\"\/es\/internacional\/20260305\/acnur-cifra-275-000-desplazados-127577578\" target=\"_blank\">marginaci\u00f3n y pobreza extrema<\/a>, a ninguna persona fuera de este sistema: por eso no es tanto que nos \u201cexpongamos\u201d a ellas como que vivimos \u201cinmersos\u201d en este ecosistema.<\/p>\n<p><!--]--><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><\/p>\n<aside class=\"ft-ad ft-ad--roba ft-ad--robaNotext ft-helper-hide-md\" style=\"\"\/><!--[--><!--[--><!----><!--]--><!--[--><!----><!--]--><!--[--><!----><!--]--><!--[--><!----><!--]--><!--]--><!----><!----><!--]--><!--[--><!----><!----><!----><!----><!----><!----><\/p>\n<h2 class=\"ft-helper-spacer-t-xs ft-helper-fontSize-heading-S\">\u00bfAdicci\u00f3n o consumo compulsivo?<\/h2>\n<p><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!--[--><!--[--><!----><!--]--><!--[--><!----><!--]--><!--[--><!----><!--]--><!--[--><!----><!--]--><!--]--><!----><!----><!--]--><!--[--><!----><!----><!--[--><\/p>\n<p class=\"ft-text\">Aunque muchos autores, especialmente en el \u00e1mbito de la psicolog\u00eda, hablan de \u201cadicci\u00f3n\u201d para referirse a los efectos de <strong>consumo compulsivo de redes sociales<\/strong> (con sus picos y d\u00e9ficits de dopamina), el concepto se queda corto para describir su complejidad.<\/p>\n<p><!--]--><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!--[--><!--[--><!----><!--]--><!--[--><!----><!--]--><!--[--><!----><!--]--><!--[--><!----><!--]--><!--]--><!----><!----><!--]--><!--[--><!----><!----><!--[--><\/p>\n<p class=\"ft-text\">Porque el impacto negativo en el bienestar y al equilibrio personal es s\u00f3lo una de las dimensiones actuantes. Hemos apuntado muy brevemente las <strong>dimensiones cognitivas y neurol\u00f3gicas<\/strong>, pero hay que considerar tambi\u00e9n las sociol\u00f3gicas, industriales, econ\u00f3micas, ideol\u00f3gicas y pol\u00edticas que hacen que no nos estemos enfrentando s\u00f3lo a \u201cda\u00f1os colaterales\u201d de las redes sociales en los j\u00f3venes, sino que lo que tenemos delante es un nuevo proceso civilizatorio. Todos estamos adapt\u00e1ndonos a \u00e9l en una din\u00e1mica ensayo\u2013error, y est\u00e1 dando la vuelta a <strong>c\u00f3mo ha sido hasta ahora la construcci\u00f3n de la identidad personal<\/strong> y de la identidad social.<\/p>\n<p><!--]--><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!--[--><!--[--><!----><!--]--><!--[--><!----><!--]--><!--[--><\/p>\n<aside class=\"ft-ad ft-ad--intext ft-helper-hide-md\"\/><!--]--><!--[--><\/p>\n<aside class=\"ft-ad ft-ad--intext  ft-helper-hide-xs\"\/><!--]--><!--]--><!----><!----><!--]--><!--[--><!----><!----><!----><!----><!----><!----><\/p>\n<h2 class=\"ft-helper-spacer-t-xs ft-helper-fontSize-heading-S\">Un nuevo paradigma social, pol\u00edtico y econ\u00f3mico<\/h2>\n<p><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!--[--><!--[--><!----><!--]--><!--[--><!----><!--]--><!--[--><!----><!--]--><!--[--><!----><!--]--><!--]--><!----><!----><!--]--><!--[--><!----><!----><!--[--><\/p>\n<p class=\"ft-text\">No podemos considerar solo \u201cadicci\u00f3n\u201d a algo que ha llegado y que se presenta exactamente como el <strong>entorno cultural y social natural<\/strong> en el que se tiene que vivir. No se puede ser \u201cadicto\u201d al conjunto de tecnolog\u00edas que se han promovido desde la econom\u00eda como parte esencial del sistema de producci\u00f3n. No se puede ser adicto a las tecnolog\u00edas que se promueven desde los estados como paradigma de la nueva relaci\u00f3n entre ciudadanos y administraci\u00f3n.<\/p>\n<p><!--]--><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!--[--><!--[--><!----><!--]--><!--[--><!----><!--]--><!--[--><!----><!--]--><!--[--><!----><!--]--><!--]--><!----><!----><!--]--><!--[--><!----><!----><!--[--><\/p>\n<p class=\"ft-text\">Esta nueva sociedad en red es la realidad en la que vivimos, y de las que las <strong>plataformas de contenidos son parte indivisible<\/strong>. Todo ello configura un nuevo ecosistema social a trav\u00e9s del cual nos matriculamos en el instituto, nos empadronamos, pedimos citas m\u00e9dicas, hacemos bizums, compramos la ropa o el abono transporte, organizamos las vacaciones o quedamos con otras personas. <strong>Uno no se puede considerar adicto al aire porque respire<\/strong>.<\/p>\n<p><!--]--><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><\/p>\n<aside class=\"ft-ad ft-ad--roba ft-ad--robaNotext ft-helper-hide-md\" style=\"\"\/><!--[--><!--[--><!----><!--]--><!--[--><!----><!--]--><!--[--><!----><!--]--><!--[--><!----><!--]--><!--]--><!----><!----><!--]--><!--[--><!----><!----><!----><!----><!----><!----><\/p>\n<h2 class=\"ft-helper-spacer-t-xs ft-helper-fontSize-heading-S\">\u00bfC\u00f3mo evitar ser atrapado?<\/h2>\n<p><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!--[--><!--[--><!----><!--]--><!--[--><!----><!--]--><!--[--><!----><!--]--><!--[--><!----><!--]--><!--]--><!----><!----><!--]--><!--[--><!----><!----><!--[--><\/p>\n<p class=\"ft-text\">Los<strong> ni\u00f1os y ni\u00f1as acceden a las redes sociales a los 12 a\u00f1os<\/strong> y est\u00e1n en ellas, diariamente, <strong>una media de cuatro horas <\/strong>en la que recibir\u00e1n 1750 contenidos diferentes (uno cada diez segundos) en un mix de informaci\u00f3n, de ocio y entretenimiento, de promoci\u00f3n comercial, de cr\u00edtica social, de opiniones pol\u00edticas: podr\u00e1n ver las im\u00e1genes del asesinato de Ren\u00e9e Good y Alex Pretti en Minneapolis empotradas entre un v\u00eddeo para adoptar gatitos y otro para promocionar un local de copas.<\/p>\n<p><!--]--><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!--[--><!--[--><!----><!--]--><!--[--><!----><!--]--><!--[--><!----><!--]--><!--[--><!----><!--]--><!--]--><!----><!----><!--]--><!--[--><!----><!----><!--[--><\/p>\n<p class=\"ft-text\">Es dif\u00edcil pensar que este <strong>nivel de saturaci\u00f3n indiscriminada no tenga efecto en el bienestar <\/strong>emocional o en la forma en la que los ni\u00f1os y adolescentes van construyendo su visi\u00f3n del mundo. Si esto es lo que ven y es lo \u00fanico que ven, es normal que se tome como \u201clo real\u201d.<\/p>\n<p><!--]--><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!--[--><!--[--><!----><!--]--><!--[--><!----><!--]--><!--[--><!----><!--]--><!--[--><!----><!--]--><!--]--><!----><!----><!--]--><!--[--><!----><!----><!--[--><\/p>\n<p class=\"ft-text\">Porque, precisamente, el pensamiento abstracto se desarrolla en los seres humanos<strong> a partir de los 11 a\u00f1os<\/strong> y hasta los 15 aproximadamente. Los sistemas de creencias, y la <strong>capacidad de an\u00e1lisis y de reflexi\u00f3n profunda <\/strong>(abstracta), se forman en esta etapa en las que las redes sociales ponen delante de sus ojos una realidad algor\u00edtmica controlada y dise\u00f1ada por empresas y corporaciones de derecho privado que atienden sobre todo a su cuenta de resultados.<\/p>\n<p><!--]--><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!--[--><!--[--><!----><!--]--><!--[--><!----><!--]--><!--[--><!----><!--]--><!--[--><!----><!--]--><!--]--><!----><!----><!--]--><!--[--><!----><!----><!----><!----><!----><!----><\/p>\n<h2 class=\"ft-helper-spacer-t-xs ft-helper-fontSize-heading-S\">Concienciaci\u00f3n y legislaci\u00f3n<\/h2>\n<p><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!--[--><!--[--><!----><!--]--><!--[--><!----><!--]--><!--[--><!----><!--]--><!--[--><!----><!--]--><!--]--><!----><!----><!--]--><!--[--><!----><!----><!--[--><\/p>\n<p class=\"ft-text\">Estamos ante un cambio de era en el que <strong>la tecnolog\u00eda y la econom\u00eda se est\u00e1n transformando<\/strong>. Y esto provoca cambios en la organizaci\u00f3n social y pol\u00edtica, como lo hizo tambi\u00e9n la Revoluci\u00f3n Industrial en los siglos XVIII y XIX. Su alcance en todos los \u00f3rdenes est\u00e1 por ver. Pero ante todos esos cambios, <strong>la respuesta tiene que ser democr\u00e1tica, global y coordinada<\/strong>: las familias y los estados tienen un papel decisivo. Adem\u00e1s de legislar el acceso de los menores, debemos crear unas reglas de operaci\u00f3n responsables en las empresas y supervisar los algoritmos.<\/p>\n<p><!--]--><!----><!----><!----><!----><!----><!--[--><!----><!----><!--]--><!----><!----><!----><!----><!--[--><!--[--><!----><!--]--><!--[--><!----><!--]--><!--[--><!----><!--]--><!--[--><!----><!--]--><!--]--><!----><!----><!--]--><!--[--><!----><!----><!--[--><\/p>\n<p class=\"ft-text\">La medida de nuestro \u00e9xito colectivo llegar\u00e1 por medio de la <strong>educaci\u00f3n y la concienciaci\u00f3n<\/strong>. En la familia, por supuesto, pero tambi\u00e9n preparando a nuestros j\u00f3venes, dentro del sistema reglado de ense\u00f1anza obligatoria, para gestionar t\u00e9cnica y emocionalmente este nuevo mundo.<\/p>\n<p><!--]--><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!--[--><!--[--><!----><!--]--><!--[--><!----><!--]--><!--[--><!----><!--]--><!--[--><!----><!--]--><!--]--><!----><!----><!--]--><!--[--><!----><!----><\/p>\n<div class=\"ft-embed\">\n<div class=\"ft-embed__item\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/counter.theconversation.com\/content\/274862\/count.gif?distributor=republish-lightbox-advanced\" alt=\"The Conversation\" width=\"1\" height=\"1\" style=\"border: none !important; box-shadow: none !important; margin: 0 !important; max-height: 1px !important; max-width: 1px !important; min-height: 1px !important; min-width: 1px !important; opacity: 0 !important; outline: none !important; padding: 0 !important\" referrerpolicy=\"no-referrer-when-downgrade\"\/><\/div>\n<\/div>\n<p><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!----><!--[--><!--[--><!----><!--]--><!--[--><!----><!--]--><!--[--><!----><!--]--><!--[--><!----><!--]--><!--]--><!----><!----><!--]--><!--]--><!--[--><!----><!--[--><!--]--><!----><!--[--><!----><!----><!----><!--]--><span\/><!--]--><\/div>\n<p><a href=\"https:\/\/www.elperiodico.com\/es\/sanidad\/20260310\/cuesta-desengancharse-redes-sociales-127771051?utm_source=rss-noticias&amp;utm_medium=feed&amp;utm_campaign=sanidad\" class=\"broken_link\">source<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfSe puede vivir sin redes sociales? 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