Un menor de 17 años está en la uci, muy grave, al contraer la infección de tétanos. El menor, hijo de una familia antivacunas, se encuentra en el Hospital Sant Joan de Déu de Manresa. Estas son algunas claves de la enfermedad.
El tétanos no es una enfermedad infecciosa en el sentido clásico: no se transmite de persona a persona. El tétano es causado por una toxina producida por la bacteria Clostridium tetani, que se encuentra comúnmente en el suelo, el polvo y en heces de animales. Es una enfermedad grave, pero prevenible con una vacuna.
La bacteria Clostridium tetani entra en el cuerpo a través de heridas profundas o sucias, pinchazos —clavos, espinas…—, quemaduras o heridas mal limpiadas. La bacteria vive en suelo, polvo y heces.
Rigidez muscular, trismo —o «mandíbula rígida»—, espasmos dolorosos, dificultad para tragar o respirar. Puede ser mortal si afecta a los músculos respiratorios
Entre tres y 21 días. Habitualmente son 8 días.
Siguiendo la pauta vacunal. Según el calendario vacunal de España, la primera dosis se pone a los dos meses —como parte de la vacuna hexavalente, que incluye tétanos, difteria, tos ferina, polio, hepatitis B y Haemophilus influenzae tipo b—. La segunda, a los cuatro; la tercera a los seis meses. Después hay otra de refuerzo a los 18 meses, a los seis años y a los 14 años —a esta edad también hay un refuerzo de la vacuna de la difteria—. En la edad adulta, se recomienda un refuerzo de tétanos cada 10 años después del último refuerzo.
Hay siempre que limpiar bien la herida. Además, hay que valorar la vacunación si la persona no está inmunizada. E incluso un refuerzo, si han pasado más de cinco años de la última vacuna y la herida es grave o está muy sucia. Además, en heridas de riesgo, la persona puede necesitar inmunoglobulina.
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