En el tiempo libre. ¿Cuáles son nuestras aficiones?
Quizá, en un primer momento, no queramos hacer ejercicio porque nos sentimos pesados, cansados, etc. Busquemos una actividad que nos resulte entretenida: quedemos con amigos, compañeros, familiares en entornos diferentes de lo habitual. Puede que no hayamos visitado nunca un determinado lugar de tu ciudad: una plaza, un parque, un museo, una galería de arte…
No orientemos el pensamiento a los obstáculos que nos frenan para mantenernos activos, como decir “estoy cansado”, “está lloviendo”, “hace frío”, “hace mucho calor”, o “no me gusta hacer ejercicio porque me aburre”.
Detrás de la inactividad y el sedentarismo está el aburrimiento. Es más “cómodo” y más fácil sentarse o tumbarse en el sofá delante de la pantalla de la televisión o del móvil. Encontremos la actividad que nos divierta, disfrutaremos mejor nuestro tiempo y repercutirá en el bienestar y en la salud.
Iniciar o retomar la actividad física regular
Tanto si nunca se ha practicado deporte como si antes se hacía y lo abandonamos, podemos plantearnos iniciarlo: fútbol sala, baloncesto, ciclismo, carrera, etc. Vamos a sentirnos mejor si nos movemos. Imaginemos cómo nos sentiremos cuando hayamos hecho más actividad física de la que hacíamos habitualmente.
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