Debido al terremoto ocurrido en Venezuela, la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) sigue de cerca la situación y está trabajando en coordinación con las autoridades venezolanas, organismos internacionales y socios humanitarios para evaluar las necesidades y articular una respuesta adecuada en las zonas más afectadas.
Ante los numerosos ofrecimientos de ayuda de la ciudadanía española, la AECID ha agradecido las muestras de solidaridad y ha recordado una serie de recomendaciones de su Dirección de Acción Humanitaria. En estos casos, la institución subraya que la coordinación internacional es clave, y en su página web plantea una serie de pautas para que la ayuda no acabe siendo ineficaz o incluso perjudique a las víctimas.
¿Con quién puedo colaborar de forma segura y eficaz?
Si eres un ciudadano o ciudadana, y quieres ayudar, la AECID recomienda:
- Desaconseja las donaciones en especie, ya que pueden saturar las capacidades logísticas de los equipos humanitarios y dificultar la gestión de la emergencia.
- Priorizar las donaciones económicas a través de organizaciones humanitarias especializadas que ya están trabajando en la zona. Ellas son: Acción contra el Hambre, Cáritas, CESAL, Cruz Roja Española, Educo, Entreculturas, Farmacéuticos Mundi, Médicos del Mundo, Oxfam Intermón, Plan Internacional, PMA, Save the Children, UNICEF España y World Vision. Estas entidades canalizan los recursos de manera más eficiente y adaptada a las necesidades reales del terreno.
Si eres una institución pública o entidad local, y quieres ayudar, la AECID recomienda:
- De nuevo, evitar los envíos no coordinados de bienes en especie.
- Y, de nuevo, decantarse por el envío de fondos a través de organizaciones acreditadas mencionadas antes o de mecanismos de coordinación institucional, como la Federación Española de Municipios y Provincias en el caso de ayuntamientos y diputaciones.
Principios para que tu ayuda sea útil
Aparte, la agencia insiste en una serie de claves para una ayuda eficaz:
- Situar a las personas afectadas en el centro de la respuesta.
- Pensar más allá de la urgencia.
- Diferenciar la acción humanitaria de otras iniciativas que no lo son.
- Ser consciente de los posibles impactos negativos (no hacer daño).
- Garantizar la transparencia y la rendición de cuentas con las entidades que colaboras.
- Entender que nadie por sí mismo tiene la solución a una crisis.
Si quieres aún saber más sobre cómo responder como ciudadano, institución o medio de comunicación ante una situación de emergencia, se puede pinchar en este enlace del Instituto de Estudios Sobre Conflictos y Acción Humanitaria y conocer casos prácticos. Por ejemplo: en la crisis de Ucrania, «el desplazamiento de ciudadanos particulares a la zona de conflicto para ayudar contribuyó a crear problemas logísticos a las autoridades y organizaciones humanitarias, además de poner en riesgo la integridad física tanto de los voluntarios como de las personas afectadas, pudiendo conducir a situaciones de trata de seres humanos».
Por último, la AECID recomienda informarse únicamente a través de fuentes oficiales y evitar la difusión de información no verificada, especialmente en contextos de emergencia donde la desinformación puede dificultar las labores de respuesta y coordinación humanitaria.
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