Así se dispara un incendio forestal: los factores que convierten un fuego en un infierno
Los incendios que están arrasando Ávila, Madrid, Toledo y Castellón vuelven a demostrar que los grandes fuegos no son fruto de una única circunstancia. Detrás de su rápida propagación suele haber una combinación de factores que, al coincidir, pueden hacer que las llamas avancen más deprisa que cualquier capacidad de extinción.
El viento, las altas temperaturas, la baja humedad o la orografía del terreno determinan cómo se comporta un incendio en cada momento, aunque no explican por sí solos por qué cada vez son más voraces.
Los especialistas distinguen entre los factores que condicionan el comportamiento inmediato del fuego —la meteorología o el relieve— y otros de carácter estructural que llevan muchos años fraguándose: montes cada vez más densos, abandono del medio rural, expansión de la interfaz urbano-forestal y un cambio climático que prolonga las sequías y multiplica los episodios de calor extremo.
Cuando estas piezas encajan al mismo tiempo, cualquier fuego puede transformarse en cuestión de horas en un gran incendio forestal de comportamiento extremo.
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