Solo los casos más extremos de hiperhidrosis —condición médica que consiste en la sudoración excesiva y que afecta seriamente a la calidad de vida del paciente— requieren de cirugía. La mayoría de ellos pueden abordarse con diferentes tratamientos, como explica a EL PERIÓDICO el doctor Camilo Alarcón, dermatólogo del Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona. Así por ejemplo, para la «enfermedad leve», los médicos utilizan antitranspirantes, como sales de luminio. «Los desodorantes son cuando hay mal olor. La hiperhidrosis no suele asociarse al mal olor, así que antitranspirantes con sales de aluminio en ‘spray’ o en forma de toallitas son muy útiles», dice este dermatólogo. Los médicos los recomiendan por la noche para que el efecto se mantenga hasta el día siguiente.
Cuando no hay mejoría, los médicos prescriben medicamentos como los anticolinérgicos, que bloquean la acción de la acetilcolina, un neurotransmisor del sistema nervioso
Cuando no hay mejoría, los médicos prescriben los anticolinérgicos, que son son medicamentos que bloquean la acción de la acetilcolina, un neurotransmisor del sistema nervioso. «Hay formas tópicas», afirma. El más usado es el glicopirronio. «Este medicamento básicamente lo que hace es bloquear la señal nerviosa que activa las glándulas sudoríparas. La dosis óptima es la mínima en la cual el paciente controla sus síntomas», dice Alarcón. Estos medicamentos orales pueden tener efectos adversos «incómodos» para los pacientes, como la sequedad de boca.
Iontoforesis: corrientes eléctricas débiles
Para tratar la hiperhidrosis también existe la iontoforesis, que emite una corriente eléctrica de muy baja intensidad en manos o pies, reduce temporalmente la actividad de las glándulas sudoríparas y ayuda a que el sudor disminuya. «Es un un tratamiento no invasivo, el paciente lo puede hacer en casa y se puede comprar el dispositivo por internet», cuenta este dermatólogo. El aparato cuesta unos 300 euros.
Pero, además, también se puede utilizar la toxina botulítica —la del bótox— para tratar la hiperhidrosis. «Es una opción cuando las primeras líneas de tratamiento no fueron efectivas. Lo que hacemos es infiltrar pequeñas cantidades de toxina donde más sudor hay, normalmente en axilas y palmas de las manos. Es decir, este tratamiento es para la hiperhidrosis palmar y axilar. Pero su efecto es temporal y hay que repetirlo cada cuatro o seis meses», dice Alarcón.
Cada tratamiento es «muy individualizado» según la edad del paciente y también teniendo en cuenta el impacto en la calidad de vida del mismo
Según este médico, cada tratamiento es «muy individualizado» según la edad del paciente y también teniendo en cuenta el impacto en la calidad de vida del mismo. Aunque la máquina de iontoforesis se la tiene que comprar el paciente, la infiltración de la toxina botulítica está cubierta por la Seguridad Social en los casos de hiperhidrosis primaria, es decir, cuando esta enfermedad no es secundaria o consecuencia de ninguna otra.
Los casos más extemos de la enfermedad, los que se operan —la cirugía, mínimamente invasiva, se realiza mediante pequeñas incisiones en el tórax para actuar sobre los nervios que transmiten la señal de sudoración—, son los más minoritarios. «De cada 50 pacientes, se operan uno o dos, ya que por suerte la mayoría responden muy bien a las medidas de primera y segunda línea», concluye Alarcón.
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