La amenaza de una gran guerra se consideraba superada con la llegada de un siglo XXI tecnológico que parecía haber dejado atrás la beligerancia del siglo XX. Pero la invasión rusa de Ucrania y la escalada del conflicto Israel-Palestina y el regreso del intervencionismo estadounidense suscitan preguntas inevitables: ¿Sería capaz España de defenderse de un ataque aéreo de una superpotencia militar? ¿Y qué lugar ocupa España como potencia militar en el ranking mundial?
La Segunda Guerra Mundial proporcionó dos lecciones contradictorias: la primera fue que otra batalla planetaria debía evitarse a toda costa; y la segunda, que las democracias debían prepararse para resistir la agresión. Para evitar que volviera a suceder nada parecido, la mayoría de los países de Europa occidental, incluida Alemania, prestaron atención a su capacidad defensiva y entraron en la OTAN. Gradualmente, a medida que el sistema europeo llegaba un punto muerto entre Estados Unidos y la Unión Soviética, prevaleció la primera lección. En la década de 1970, una guerra entre las dos superpotencias globales se consideraba factible, pero pocos creían que una gran guerra europea pudiera volver a ocurrir.
«La guerra no sirve para saber quién tiene razón, sino quién sobrevive»
Tres décadas después de terminar la Guerra Fría, han surgido varios escenarios bélicos en un contexto de polarización internacional: la guerra Rusia-Ucrania, el conflicto Israel-Palestina y el frente Irán-EEUU en el estrecho de Ormuz. Occidente parece haber asimilado como imágenes de telediario las imágenes violentas de estos dramáticos frentes de confrontación. Pero el final de estos combates no parece estar cerca. Así que Europa debe formular su autodefensa como una labor conjunta de los países miembros. Ya lo dijo el filósofo británico Bertrand Russell: la guerra no sirve para saber quién tiene razón, sino quién sobrevive.
¿Qué lugar ocupa España en el ranking militar global?
En este contexto, el portal Global Fire Power acaba de publicar su informe anual sobre el poderío militar de 145 países del mundo. El índice GFP valora más de 60 factores para determinar la puntuación, desde la cantidad de personal de cada ejército hasta las cifras totales de piezas de armamento disponibles, pasando por los factores logísticos y geográficos del país.
Pese a que nuestro país ya no es el gran emporio que fue hace siglos, el ejército es uno de los más potentes del planeta. España se posiciona en 2026 como una fuerza militar bien visible, consolidándose entre las 20 primeras potencias. Este análisis exhaustivo, basado en más de 60 factores, presenta una visión detallada de la capacidad militar de 145 naciones. España desciende un escalón desde el año anterior, pero ocupa el puesto 18 mundial, con un impulso ascendente. El índice GFP la ubica detrás de Alemania e Israel, superando a países como Ucrania, Polonia, Taiwán, Suecia o Arabia Saudí, lo que representa un poderío tangible en la coyuntura militar global.
En el escalafón de la OTAN, España conserva el séptimo lugar, es decir, tiene un rol defensivo primordial para la Alianza Atlántica, tras Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Turquía, Italia y Alemania. En cuanto a su posición militar en la Unión Europeo, se mantiene en la cuarta posición, superada únicamente por Italia, Francia y Alemania.
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