El tiempo medio de espera en un centro de urgencias de atención primaria (CUAP) de Barcelona es de 28 minutos entre la entrada del paciente y el inicio de la asistencia, con variabilidad entre centros. Por ejemplo, en el CUAP Gràcia la media de espera son menos de ocho minutos —7,92 minutos—, mientras que en el CUAP Manso y el CUAP Perecamps la espera para ser atendido es de casi una hora —52,92 y 52,39 minutos respectivamente—. Son cifras facilitadas por la Conselleria de Salut a petición de EL PERIÓDICO y corresponden al primer semestre de este año. Es esta una fotografía representativa también de la realidad de los CUAP en Catalunya, ya que el 20% de estos centros se concentran en la capital catalana.
Los CUAP —muchos de ellos funcionan las 24 horas del día los 365 días del año— sirven para atender problemas de salud urgentes de baja y media complejidad que necesitan valoración rápida, pero que en principio no requieren las urgencias de un hospital. Por ejemplo, pueden atender cuadros como infecciones, fiebre, crisis respiratorias no graves, heridas, golpes, esguinces, dolor agudo o descompensaciones de problemas habituales. Su función también es evitar que las urgencias hospitalarias se saturen con casos que pueden resolverse desde atención primaria.
Los motivos de consulta más frecuentes son los relacionados con síntomas inespecíficos, lesiones y traumatismos, patología respiratoria y patología musculoesquelética
Según Salut, entre el 1 de enero y el 7 de julio de este 2026, los CUAP de Barcelona atendieron un total de 208.643 urgencias. Las urgencias no finalizadas debido a altas administrativas o a evasiones voluntarias —alguna gente, harta de esperar, se marcha— representan el 3,4% de toda la actividad, con 7.146 casos registrados en este periodo.
En cuanto al tiempo medio del proceso de atención, desde que el médico atiende al paciente, se le hacen pruebas si es necesario, se tienen resultados y se da el alta, es de 84,55 minutos. Cotxeres es el que acumula más minutos: el proceso de atención al paciente dura 107,23 minutos. El CAPIBE Sant Joan de Déu es el que menos, con una media de 50,47 minutos.
Los motivos de consulta más frecuentes son los relacionados con signos y síntomas inespecíficos, lesiones y traumatismos, patología respiratoria y patología musculoesquelética.
En Barcelona, hay seis centros de urgencias de atención primaria: el CUAP Perecamps (en Ciutat Vella), el de Cotxeres (Nou Barris), el de Casernes de Sant Andreu, el de Manso (Eixample), el de Gràcia, el de Horta, el de Sant Martí y el centro de atención pediátrica integral de Barcelona Esquerra (CAPIBE) Sant Joan de Déu, el cual da cobertura a los barrios de Sants-Montjuïc, Les Corts, Sarrià-Sant Gervasi y Esquerra Eixample. Con 44.689 visitas en el primer semestes, el CUAP Manso es el que más actividad absorbe de todos. El que menos, el CAPIBE Sant Joan de Déu, con 9.613.
Poca accesibilidad en la primaria
Muchos pacientes se quejan de las largas esperas que, en ocasiones y sobre todo en periodos donde hay picos de gripe como el invierno, tienen que soportar para ser atendidos en un CUAP. Para otros, sin embargo, los CUAP es el recurso del que echan mano ante la poca accesibilidad que existe en los centros de salud: como con frecuencia la espera para una cita con el médico de cabecera puede llegar a los 15 días, hay pacientes que se dirigen directamente al CUAP, donde la respuesta es inmediata pese a que sus necesidades no estén ajustadas a ese recurso.
Se queja de ello Montserrat Romaguera, médica del CAP Sort, en el Pallars Sobirà (Lleida) y miembro de la Societat Catalana de Medicina Familiar i Comunitària (Camfic). Aunque actualmente trabaja en un centro de salud ordinario, anteriormente lo hizo en un CUAP de Barcelona. «La gente quiere la inmediatez, todo rápido», critica, aunque reconoce que, debido a que «hay muchos CAP que tardan mucho», los pacientes se van al CUAP. «El CUAP es un modelo intermedio entre un CAP y un hospital. A las Urgencias del hospital no se debería ir prácticamente nunca para evitar colapsar. Al hospital van las cosas más graves», dice. Romaguera discierne entre las «cosas urgentes» que pueden esperar hasta 24 horas y las emergencias —que deben ser atendidas ya, como los ictus, infartos u otras cuestiones de vida o muerte—.
«No es un lugar para venir a buscar la baja ni para que me adelanten la visita del traumatólogo», señala una médica que critica el mal uso que a veces hacen los pacientes de los recursos
Como recuerda la doctora Romaguera, en los CUAP trabajan médicos de familia. «Los médicos de familia podemos resolver una neumonía, un esguince, una gastroenteritis o un niño con fiebre. Esta transversalidad hace que seamos personas ideales para estos servicios», explica Romaguera.
Cuando una persona llega al CUAP, tras dar sus datos a los administrativos, pasa un triaje hecho por enfermeras. «Eso pasa en minutos, es muy rápido». Según Salut, el tiempo medio del triaje en los CUAP de Barcelona es de siete minutos, siendo el CUAP Perecamps el que tiene un triaje más rápido —2,75 minutos— y el de Cotxeres, el CUAP en el que más hay que esperar —10,10 minutos—.
Los CUAP están lo suficientemente equipados como para hacer analíticas, radiografías o marcadores de inflamación o trombosis. «Podemos dar una respuesta rápida en un contexto de urgencia. Tenemos camillas, boxes… Podemos tener a los pacientes con suero durante horas, ya que los CUAP no cierran. Por ejemplo, una persona mayor con una descompensación por insufuciencia cardíaca. Hacemos muchísimo trabajo y tenemos herramientas para estabilizar al paciente», defiende Romaguera, quien llama a «valorar» el recurso para lo que es: «No es un lugar para venir a buscar la baja ni para que me adelanten la visita del traumatólogo». En épocas de gripe, por ejemplo, los CUAP «absorben muchísimo trabajo».
Evasiones voluntarias
En opinión de Romaguera, ese 3,4% de evasiones en los CUAP de Barcelona es una cifra «esperable». También en esto hay variabilidad entre centros: el CUAP Horta, con un 1,04%, es el que menos evasiones voluntarias de pacientes experimenta, frente al CUAP Perecamps, con un 4,78%, que es el que más tiene. «Hay gente que tiene que esperar porque hay que hacerle una analítica y se va. Falta mucha educación sanitaria», asegura Romaguera.
Pero sí cree que, en general, falta personal en la atención primaria. «En los próximos años nos jubilaremos la mitad de la plantilla y no hay recambio. Este es el gran problema que nos viene y que nadie afronta. Tenemos una población muy envejecida», dice esta médica de familia. Además, durante el verano y en las zonas más turísticas de Catalunya, la población puede aumentar por 10, por lo que se produce cierta «tensión» en los recursos asistenciales.
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