«La marcha nórdica no solo fortalece las piernas, sino que fortalece el tren superior y mejora el movimiento de cintura, además de aumentar la masa muscular. A partir de los 50 años, además, se produce la sarcopenia [pérdida progresiva y generalizada de masa, fuerza y función muscular esquelética], que es un caballo de batalla que se mantendrá en el tiempo, por eso es un buen deporte para practicar». Así se expresa Delfín Couto, un médico especialista en angiología y cirugía vascular y experto en tratamientos integrales de patología venosa y arterial. Uno de los deportes que más recomienda practicar a sus pacientes es precisamente la marcha nórdica.
De hecho, él mismo lo practica en Galicia, donde vive. «Tenemos un grupo de amigos que lo practicamos siempre que las agendas lo permiten por rutas de senderismo, que son verdes y accesibles», explica el médico, que ejerce en la sanidad pública y en el centro médico Quirón de Pontevedra y que en su canal de Instagram aconseja esta práctica que va ganando cada vez más adeptos en España y ya es un deporte muy practicado en Italia o Francia.
«La claudicación intermitente es el dolor de piernas al caminar por la mala circulación y un problema que eleva el riesgo vascular. El pilar central para mejorarla es el ejercicio físico supervisado, algo es que es difícil de conseguir en los servicios públicos de salud, por eso caminar es la práctica que más beneficio aporta a los pacientes con problemas arteriales o venosos. Con la marcha nórdica se ejercita el core, se activa la bomba cardiaca, mejorando la capacidad pulmonar, y se mejora la fuerza y la resistencia. Con el apoyo de los bastones, además, se mejora el equilibrio, que por encima de los 60 años es más fácil perderlo”, describe el médico especialista, que añade que también contribuye a «reducir los niveles de glucemia».
Beneficios completos
Se da la circunstancia, asegura, que precisamente en esa franja de edad, personas mayores de 60 años, «independientemente de la actividad física que practiquen, presentan un riesgo aumentado de enfermedades asociadas con la hipertensión, dislipemias o diabetes», de ahí que este deporte sea altamente recomendable. «El sedentarismo, que en algunos casos cada vez es mayor, hace que debamos hacer hincapié en la práctica de un ejercicio físico que se pueda mantener en el tiempo y la marcha nórdica es idónea», apunta.
Este deporte, detalla, tiene unos beneficios más completos que otros porque implica un gran número de componentes musculares, se mejora la fuerza y resistencia a nivel global, algo que no se consigue solo andando, «y eso es importante porque se ha demostrado que la masa muscular está directamente relacionada con una mayor supervivencia. Tiene que seguir unas pautas y estar supervisado, pero ejercicios como este o la natación, a ritmos estables, son completamente accesibles y los pacientes acaban viviendo más y mejor».
La marcha nórdica, prosigue, es «una actividad muy potente y, si se hace con amigos, adictiva, para pacientes que han tenido un evento coronario porque se activa el corazón y se mejora la musculatura miocardica». «Mejora los dos tipos de circulación, la arterial [que reparte la sangre con oxígeno y nutrientes al cuerpo desde el corazón] y la venosa [el retorno de la sangre sin oxígeno desde los órganos y tejidos de vuelta hacia el corazón]», dice el médico, que precisa además que puede ser ejercitado por pacientes con «inflamación de rodilla o cadera ya que se pueden ayudar con los bastones».
Couto recomienda, eso sí, que si se decide uno por este deporte «de bajo impacto», se haga con moderación para «poder mantenerlo en el tiempo; es mejor mantenerlo en tiempo que darte un atracón».
Lo que está claro es que sea el deporte que sea es fundamental para los pacientes con riesgo cardiovascular. «El tratamiento médico es esencial, pero la circulación necesita movimiento. He tenido pacientes que por enfermedad cardiovascular claudicaban tras andar 300 metros y con el tratamiento farmacológico básico y haciendo ejercicio periódico, han bajado su factor de riesgo, tienen capacidad funcional prácticamente normal y son capaces de hacer 20 kilómetros», concluye.
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