«Nuestro sistema sanitario proporciona cohesión social y desarrollo económico», defendió ayer la consellera de Salut, Olga Pané, en el arranque del foro ‘Catalunya, motor d’innovació en salut’, organizado por EL PERIÓDICO en el Recinte Modernista de Sant Pau. La de este jueves fue una de las primeras intervenciones de la consellera tras su baja por una fractura de peroné.
Según la consellera, Catalunya y Europa se enfrentan a varios retos, que si bien eran «previsibles» también «desconocidos». En Catalunya, por ejemplo, cada año hay unas 100.000 tarjetas sanitarias nuevas. «Nos enfrentamos a escenarios altos de crecimiento», expuso la consellera. En 2040 habrá unos nueve millones de habitantes en Catalunya y, solo en 10 años, habrá «dos millones de catalnes de más de 65 años, de los cuales el 30% tendrá más de 80 años».
Además, como ha subrayado la consellera, este escenario se dará en un país con medio grado de temperatura más al año. «En palabras del meteorólogo Francesc Mauri, Barcelona en 2040 tendrá la temperatura de Málaga». Además, aumentarán los costes sanitarios debido al envejecimiento. «El coste de salud de una persona de más de 85 años son 4.600 euros anuales en el caso de las mujeres y 5.600 en el caso de los hombres», añadió.
La consellera defiende que, para afrontar este reto, las sociedades desarrollan deben «innovar, científica y organizativamente, para reorganizar el sistema de salud». «Gastar en salud es invertir, ahora y en el futuro», ha reinvidicado, y ha señakado que el sector de la salud representa el 7,5% del PIB. «Catalunta es el cuarto país de Europa que más participa en ensayos clínicos», ha ilustrado.
Según Pané, las empresas de salud facturan unos 49.000 millones el año. «Tenemos capacidad científica y asistencial», ha defendido. «El resto es responder a las necesidades de salud». Además, los diagnósticos cada vez deben ser «más precoces» y los tratamientos «más efectivos». Y la tecnología debe ser «un instrumento», nunca una «finalidad». «La innogación aporta valor si ayuda a diagnosticar antes y permite al sanitario dedicar más tiempo a escuchar al paciente».
Por último la consellera ha dejado claro que la salud de la Catalunya de los 10 millones dependerá de «incorporar innovación con criterio» e integrar «una atención más humanizada» con todo el conocimiento. «También dependerá de que seamos capaces de armar alianzas y coaliciones efectivas en favor de los pacientes y de la salud».
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