Los hospitales Germans Trias i Pujol (Can Ruti, en Badalona) y de Sant Pau (Barcelona) participarán en ‘Remind EU‘, un estudio multicéntrico europeo de una microcirugía cervical, realizada con un robot, para tratar el alzhéimer, según han confirmado ambos centros a EL PERIÓDICO. Se trata de un ensayo, a gran escala, como el que ya está realizando Can Ruti: en junio el hospital anunció que está practicando «derivaciones linfaticovenosas cervicales» en 10 pacientes con esta demencia, una cirugía que consiste en «mejorar» el «drenaje» de los ganglios linfáticos para que estos sean capaces de «limpiar» la acumulación de beta amiloide y tau en el cerebro, dos proteínas que están relacionadas con el alzhéimer.
Según explica la jefa de Cirugía Plástica de Can Ruti, Carmen Higueras, a este diario, este ambicioso ensayo «empezará a finales de año», si bien el centro todavía se encuentra inmerso en el «papeleo», enviando la documentación necesaria y hablando con los comités de ética.
«Se trata de una cirugía poco invasiva. No es una técnica con un riesgo elevado, pero está en discusión si es efectiva»
Habrá «unos cinco o seis» hospitales europeos, concretamente de España, Francia, Polonia y Suiza. España estará representada por los hospitales de Can Ruti y Sant Pau. «Este estudio consistirá en utilizar un robot para hacer las anastomosis microquirúrgicas de los pacientes con alzhéimer», señala Higueras.
«Se trata de una cirugía poco invasiva. No es una técnica con un riesgo elevado, pero está en discusión si es efectiva«, señala por su parte Albert Lleó, director del Servicio de Neurología de Sant Pau, hospital que también está realizando los trámites necesarios para entrar en el ensayo.
En qué consiste la cirugía
La anastomosis microquirúrgica es la unión quirúrgica de vasos sanguíneos o nervios de menos de dos o tres milímetros. «En vez de hacerlas mano a mano, se harán con un robot. Esa es la diferencia con el estudio que estamos haciendo ahora, nada más», dice Higueras. Según ella, el robot, que ya se usa para otras microcirugías «elimina el temblor» al «sustituir» la mano del cirujano. «Es democratizar la anastomosis para que a todos los pacientes la cirugía les quede igual», añade.
Con todo, la otra gran novedad de este ensayo es que esta cirugía, que ya se realiza en China —país que prohibió la práctica discriminada de esta intervención, al no estar su eficacia todavía probada, pero donde siguen adelante varios ensayos clínicos al respecto— y Estados Unidos, da ahora el salto a Europa. «Es un ensayo ambicioso, la versión del americano, que se empezó en abril. Al ser multicéntrico, tendremos más pacientes, al menos 50 o 60, lo que permite ir más rápido en la investigación. También es importante porque, si en algún momento esta cirugía se puede generalizar, permitirá que haya un protocolo estándar para aplicar en muchos países», defiende Higueras.
El ensayo de Can Ruti
El ensayo que se está llevando a cabo desde hace meses en Can Ruti se denomina ALCEA —estudio de los efectos clínicos y biológicos de la anastomosis linfaticovenosa cervical en la enfermedad de alzhéimer— y todavía se encuentra en fase uno —es decir, se está estudiando es su seguridad, todavía no su eficacia—. Es una cirugía experimental que consiste en una pequeña cirugía cervical de tres horas para mejorar la «limpieza» del cerebro.
Su nombre médico es «derivación linfaticovenosa cervical» y se trata de una cirugía que habitualmente se usa para tratar el linfedema o inflamación crónica de los tejidos blandos del cuerpo. Pero los médicos intentan darle un nuevo uso: a través de dos incisiones en el cuello del paciente, están tratando de «mejorar» el «drenaje» de los ganglios linfáticos para que estos sean capaces de «limpiar» la acumulación de las proteínas beta amiloide y tau en el cerebro.
Así, la técnica consiste en establecer una conexión entre vasos linfáticos y venas del cuello para incrementar el drenaje del líquido cefalorraquídeo y de los productos de desecho del cerebro. Esta microcirugía conecta vasos linfáticos con venas de pequeño calibre para redirigir el flujo linfático hacia el sistema venoso y facilitar su drenaje. Es mínimamente invasiva y se realiza con suturas de muy pequeño diámetro.
Determinar la seguridad
En junio, durante la rueda de prensa en la que Can Ruti presentó esta cirugía, habló María Antonia Puente, la mujer de uno de los dos pacientes —de 67 años— que ya han sido tratados. Esta mujer aseguraba que la familia ha notado «bastante la mejoría». «Ahora escribe y se le entienden las cosas al hablar. Sí que hemos notado la diferencia. Está más animado y más activo, quiere hacer cosas», explicaba Puente. Entonces hacía tres meses que su marido se había sometido a esta cirugía.
«Ahora mismo estamos atravesando el ecuador: este septiembre trataremos al sexto paciente de los 10 que contempla el estudio. Nuestra previsión es terminar la fase uno antes de final de año. Ahí podremos establecer la seguridad… En cuanto a resultados: el paciente de junio notó mejorías en la fluidez al hablar. El resto llevan muy poco, los resultados se ven a los seis meses. Es muy pronto para hablar de nada. Pero sí te puedo decir que todos están bien y no ha habido niguna complicación», revela Higueras. El objetivo de esta primera fase es comprobar que la cirugía es viable y segura.
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