El 50% de las personas con migraña, más de seis millones de españoles, se automedica con analgésicos sin receta ni supervisión médica y un 12,7% utiliza opioides, según un nuevo estudio del Grupo de Estudio de Cefaleas de la Sociedad Española de Neurología (SEN). Son dos prácticas «altamente desaconsejadas» por el riesgo de generar dolor de cabeza por abuso de medicación y favorecer la cronificación de la enfermedad, advierten los neurólogos.
Este 12 de septiembre, se conmemora el Día Internacional de Acción contra la Migraña y la SEN da a conocer el último estudio epidemiológico nacional. Muestra que la prevalencia de la migraña está en el 13,1% de la población adulta, lo que equivale a más de 5 millones de personas, una cifra que confirma que la enfermedad sigue tan presente como hace dos décadas, cuando la prevalencia adulta era del 12,6%. Además, la SEN estima que también la padecen entre el 9% y el 10% de los niños y adolescentes de 0 a 18 años, que sumaría otro millón de pacientes.
Infratratamiento
Uno de los datos «más preocupantes» del nuevo estudio es el relativo al infratratamiento: el 24,7% de las personas con migraña sufre más de cuatro días de dolor al mes y podría beneficiarse de los tratamientos preventivos. Sin embargo, solo el 9,5% de los pacientes lo está recibiendo, y el uso de los anticuerpos monoclonales anti-CGRP, considerados el tratamiento más eficaz y seguro disponible en la actualidad, apenas alcanza al 1,2% de las personas con migraña.
Aunque en España están disponibles seis fármacos anti-CGRP desde 2019, la SEN vuelve a denunciar que el Ministerio de Sanidad ha rechazado flexibilizar los criterios de acceso a los fármacos con criterios de financiación «mucho más estrictos» que los establecidos por la Agencia Europea del Medicamento (EMA). Mientras la EMA autoriza su uso desde los cuatro días de migraña al mes, el Sistema Nacional de Salud exige que el paciente sufra al menos ocho días de migraña mensuales y haya fracasado previamente con tres tratamientos preventivos distintos.
«Disponemos de tratamientos capaces de cambiar radicalmente la vida de los pacientes y, sin embargo, la inmensa mayoría de quienes podrían beneficiarse de ellos no está accediendo», señala el doctor Roberto Belvís, coordinador del Grupo de Estudio de Cefaleas de la SEN.
El diagnóstico
«De poco sirven los tratamientos si el paciente no cuenta con un diagnóstico correcto«, abunda el doctor Belvís. Según la SEN, más de un 40% de las personas con migraña están aún sin diagnosticar, y a esto se suma que cerca de un 25% no ha consultado nunca su dolencia «Es decir, hay más de 2 millones de personas sin diagnosticar, y además, algunos estudios apuntan a que el retraso en el diagnóstico de la migraña es, en España, superior a los 6 años», comenta el doctor. De ahí el uso de analgésicos u opioides, apuntan los neurólogos.
El estudio también muestra que esta enfermedad continua siendo mucho más frecuente entre las mujeres, a las que afecta 2,2 veces más que a los hombres (17,7% frente a 8,2%), y que su prevalencia es más alta entre los adultos jóvenes, de 18 a 29 años (17,2%), descendiendo progresivamente con la edad.
Grado de discapacidad
Los nuevos datos confirman, finalmente, que casi la mitad de los pacientes, un 48,9%, presenta algún grado de discapacidad asociado a su enfermedad, y que 1 de cada 5 sufre una discapacidad grave. Además, la migraña se asocia a un peor estado de salud mental: casi 4 de cada 10 pacientes presentan síntomas depresivos de moderados a graves.
En los últimos seis meses, un 68,4% de los pacientes ha visitado a su médico de Atención Primaria, un 14,2% a un neurólogo, un 45,6% ha acudido a Urgencias por migrañas
El impacto de la migraña, apuntan los neurólogos, también se traduce en un elevado consumo de recursos sanitarios: en los últimos seis meses, un 68,4% de los pacientes ha visitado a su médico de Atención Primaria, un 14,2% a un neurólogo, un 45,6% ha acudido a Urgencias y un 11,8% ha llegado a ser hospitalizado.
Asimismo, la enfermedad afecta «seriamente» a la actividad laboral, con una pérdida media de productividad del 35,8% entre los pacientes que trabajan, y genera un coste anual estimado de 6.704 euros por paciente, del cual el 90% corresponde a costes indirectos derivados del absentismo y, sobre todo, del presentismo laboral.
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