El Gobierno de La Rioja, a través de la Dirección General de Trabajo y Salud Laboral, ha puesto el foco hoy, 28 de octubre, en la importancia de reforzar la preparación de las organizaciones (y las personas) ante situaciones de emergencia, especialmente aquellas que pueden derivarse de la presencia de sustancias peligrosas en los centros de trabajo.
En colaboración con el Centro de Coordinación Operativa del SOS Rioja, la Dirección General ha impulsado un curso sobre implantación de planes de autoprotección para dar a conocer el valor de establecer medidas en los centros de trabajo y planificar adecuadamente las actuaciones que deben llevarse a cabo ante posibles situaciones de emergencia.
Dirigida a profesionales de la prevención de riesgos laborales y a otros agentes implicados en la gestión de emergencias, la actividad formativa ha abordado la normativa aplicable en esta materia, la estructura y los contenidos de los planes de autoprotección, los procedimientos de actuación en caso de emergencia y los aspectos necesarios para su correcta implantación.
“Continuamos promoviendo actuaciones dirigidas a mejorar los conocimientos técnicos y la preparación de los profesionales en materia preventiva, contribuyendo a fortalecer la cultura de la prevención y a favorecer una respuesta adecuada ante posibles emergencias en el entorno laboral”, ha explicado la directora general de Trabajo y Salud Laboral, Pilar Simón, durante la apertura.
Simón ha recordado que este curso forma parte de la Oferta Formativa 2026 de la Dirección General de Trabajo y Salud Laboral y da continuidad a la jornada técnica celebrada el pasado 25 de febrero bajo el título ‘Planificación de emergencias frente al riesgo químico’.
En este ámbito, el Real Decreto 840/2015, de 21 de septiembre, establece “medidas para el control de los riesgos inherentes a los accidentes graves en los que intervengan sustancias peligrosas”. Esta norma incorpora al ordenamiento jurídico español la Directiva 2012/18/UE, conocida como normativa Seveso III, que establece obligaciones dirigidas a prevenir este tipo de accidentes y limitar sus consecuencias para las personas, los bienes y el medio ambiente.
La denominación de esta normativa tiene su origen en el accidente industrial ocurrido en 1976 en la localidad italiana de Seveso, donde la liberación de una nube tóxica de dioxina ocasionó graves consecuencias sanitarias y medioambientales. Este suceso impulsó el desarrollo de una legislación europea específica para prevenir y controlar los riesgos asociados a los accidentes industriales graves con sustancias peligrosas.
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