Una caminata de unas 200 personas trasplantadas recorrerá este domingo las calles de Barcelona en agradecimiento al donante anónimo de órganos y tejidos. Se trata de la 17ª edición de un evento en el que cada año participan unas ocho asociaciones de trasplantados, tanto adultos como niños. «El primer miércoles de cada mes de junio es el Día Nacional del Donante y siempre, el domingo siguiente, hacemos esta caminata», explica Rosa Grau, fundadora del Club de la Cremallera, una asociación de personas que han sido trasplantadas de corazón. Con motivo del Día Nacional Nacional del Donante y del Día Mundial del Paciente Trasplantado (que se celebra este 6 de junio), EL PERIÓDICO ha estrenado el documental ‘Un corazón contra reloj. Cuando Montse revivió con los latidos de un donante’, que sigue, durante cuatro meses, a Montse López, una paciente de 43 años en lista de espera para un trasplante de corazón.
Todos los participantes de esta caminata de agradecimiento al donante se reunirán este domingo a las 10 horas frente a La Pedrera, en paseo de Gràcia. Allí, las asociaciones repartirán camisetas verdes, pues es el color que los participantes vestirán este año. A las 11 horas arrancará el paseo, que terminará sobre las 12 horas en la Sagrada Família. En el parque de la Sagrada Família hay un monumento al donante de órganos. Habrá ‘gegants’, una batucada, discursos y una ofrenda.

Montse López, trasplantada de corazón y protagonista del documental de EL PERIÓDICO ‘Un corazón contra reloj’.. / Manu Mitru / Patricio Ortiz / Beatriz Pérez
«Seguimos necesitando donantes para que haya trasplantes», advierte Grau. A ella, de ahora 52 años, le trasplantaron el corazón en 2013. «Estoy estupenda», asegura agradecida. La cirugía le cambió «radicalmente la vida», ya que dejó de ser una persona con una «enfermedad terminal» y pasó a ser una «enferma crónica». «Me quedaba muy poco tiempo de vida. Después de esperar un año, llegó el órgano y el cambio fue brutal. Yo no podía caminar, tenía que ir en silla de ruedas a todas partes, casi no hablaba…».
Aunque de vez en cuando «van saliendo cositas». «Pero hago una vida prácticamente normal», celebra. Con el objetivo de apoyar a otros pacientes trasplantados de corazón y a quienes están en lista de espera por este órgano, Grau fundó el Club de la Cremallera. «Es un grupo de apoyo a través de nuestra experiencia personal. No hay médicos, ni psicólogos, somos un grupo de amigos», concluye. El domingo celebrarán todos juntos la solidaridad y el altruismo de todos esos donantes anónimos que les han salvado la vida.
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