Un estudio coordinado por el Hospital Clínic Barcelona y su centro de investigación biomédica IDIBAPS demuestra que administrar un fármaco trombolítico directamente en la arteria cerebral tras una trombectomía mecánica mejora de forma significativa la recuperación funcional de los pacientes con ictus isquémico grave.
Los investigadores se preguntaron por qué, pese a los grandes avances de los últimos años, solo un tercio de los pacientes se recupera totalmente al cabo de tres meses y plantearon que reabrir la arteria principal bloqueada puede ser insuficiente para que la sangre llegue al cerebro. El estudio, publicado en la revista JAMA, anticipa un cambio en la práctica clínica y sus responsables califican los resultados de “gran noticia” para los pacientes.
A los 90 días del ictus, el 57,5 % de los pacientes que recibieron el tratamiento adicional presentaban una recuperación funcional muy buena, sin discapacidad o con síntomas mínimos
El estudio, llamado CHOICE-2, da continuidad a una investigación previa publicada en 2022 por el mismo equipo investigador y refuerza la idea de que, en algunos pacientes, reabrir la arteria principal no es suficiente para garantizar una buena recuperación del cerebro.
Diversos estudios han demostrado que, tras retirar el coágulo principal, puede persistir una mala circulación en los vasos más pequeños del cerebro, una alteración que puede limitar la recuperación neurológica.
Como reabrir una autopista
“Esto es lo que llamamos un problema de microcirculación”, detalla el coordinador del estudio, el doctor Ángel Chamorro, jefe de la Unidad de Enfermedades Vasculares Cerebrales del Clínic y del grupo de Enfermedades Cerebrovasculares del IDIBAPS. “Es como si reabriéramos una autopista, pero algunas calles secundarias siguieran bloqueadas. Si la sangre no llega bien al tejido cerebral, el cerebro no puede recuperarse del todo”, añade.
Esa fue la base del estudio CHOICE, publicado en 2022 en la revista JAMA, que ya sugería que añadir un tratamiento farmacológico tras la trombectomía podía ayudar a mejorar esa circulación fina dentro del cerebro. El ensayo CHOICE-2 ha confirmado esta hipótesis con una muestra más amplia. El estudio ha incluido a 440 personas adultas con ictus isquémico grave, tratadas en 14 hospitales especializados de España.
Los resultados muestran que los pacientes tratados con esta estrategia combinada evolucionaron mejor. A los 90 días del ictus, el 57,5 % de los pacientes que recibieron el tratamiento adicional presentaban una recuperación funcional muy buena —sin discapacidad o con síntomas mínimos—, en comparación con el 42,5 % de los pacientes tratados solo con trombectomía.
Las pruebas de imagen también mostraron que estos pacientes presentaban menos zonas del cerebro con circulación insuficiente, un factor clave para la recuperación neurológica. “Mejorar la circulación en los vasos más pequeños del cerebro puede marcar una diferencia importante en la evolución del paciente”, señala el doctor Arturo Renú, primer firmante del trabajo.
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